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  > Año 14 / Número 151 - 152 / Mayo - Junio 2015 > REVISTA DIGITAL
 
 
 
 


 > SUMARIO
Arquitectura de las ciudades (I)  

La poética del vacío en la Ville Savoye

Los patios en las viviendas de la modernidad I Por Carlos Gómez Sierra

 

N. de la R.: El texto de esta nota reproduce un fragmento del libro La poética del vacío. Los patios en la vivienda de la modernidad, de Carlos Gómez Sierra, con muy bellas ilustraciones de José Iturriaga. A partir, entre otras fuentes, de la consideración de la obra de arte como una secuencia formal en el tiempo expresada en La configuración del tiempo, de George Kubler, el libro apunta a observar y comprender el significado de los patios en algunas de las viviendas unifamiliares construidas o proyectadas más importantes de la Arquitectura Moderna del siglo XX, como la Ville Savoye de Le Corbusier, la Casa de Tres Patios de Mies Van der Rohe, la Casa en Muuratsalo de Alvar Aaltor y la Casa Goldemberg de Louis Khan.

 

 

1929. Poissy, muy cerca de París. Una amplia parcela casi cuadrada cubierta por una extensa alfombra verde de pasto tierno. En su centro, una extraña construcción geométricamente pura que parece estar suspendida sobre delgadas columnas cilíndricas. Incrédulos, nos aproximamos lentamente por entre frondosos árboles hasta enfrentarnos con ella. Surge en nuestro espíritu una leve conmoción que destruye siglos de cultura depositados en nosotros capa sobre capa. Es cuando nos preguntamos ¿por dónde accedemos? ¿Por dónde penetramos a esta forma fría y perfecta que parece expulsarnos de su inalterable condición? Presurosos, nuestros cuerpos responden al llamado de nuestros espíritus y comenzamos a trasladarnos, paso a paso, en torno a ella. Recorremos el espacio, lo vivenciamos, lo sentimos. Tal vez el pasto, húmedo por el rocío, recoja las hojas secas del invierno y crujan bajo nuestros pies. Sentimos en nuestros rostros el sol del mediodía, el mismo que rebota y reverbera en las lisas y pulidas superficies blancas de “la forma”. Nos surge un segundo interrogante que completa al primero, ¿es que podemos penetrarla? Apresuramos nuestra marcha, las formas rectas, puras y ciegas que se nos presentaban a la altura de nuestros ojos se convierten en curvas y transparentes, permitiéndonos descubrir un interior. Intuimos que sí, que podemos penetrarla. Pronto se nos aparece una puerta, opaca y abstracta, recortada por entre los cristales descubiertos que reflejan el paisaje que acabamos de atravesar, nos reconocemos en ellos. Nuestra duda se despeja, reconocemos finalmente un elemento que nos indica una función conocida. Abrimos la puerta. Finalmente estamos dentro...  

 

 

Extrañeza. Incredulidad. Conmoción. Interrogantes. Duda.

¿Es que no son estos principios y diagnosis del arte moderno? ¿Es que estos no pueden ser resumidos bajo el concepto de desorientación?

Dice Jean Clair respecto de Kandinsky y su cuadro volteado de 1908:


...El arte se las arreglará para producir unos efectos de desorientación tales, que el coeficiente de arte será pronto función del coeficiente de desorientación...

...Sabemos que todas -o casi todas- las obras que invocarán a la modernidad sólo existen, sólo tienen un “sentido” a nuestros ojos..., en la medida en que se las ve bajo un cierto ángulo, en un cierto contexto, bajo una cierta iluminación y en una cierta forma de exposición...

...Pero, ¿en qué se convierte una obra, el sentido de la cual cambia o se eclipsa si se la mueve o se la desplaza?...

 

Esta desorientación está no tanto presente en la Ville Savoye sino en su disposición respecto de nosotros, en el ocultamiento de su acceso que produce como mecanismo para ese fin al no poder desplazarse, moverse, como si de un cuadro se tratara. Eso nos obliga a que nosotros seamos los hacedores de nuestro sentido de la obra, que la re-creemos cada vez que  la rodeamos para acceder a ella.

Cabe preguntarse si el mismo Le Corbusier no tenía su propio “sentido” de la obra, su propio punto de mira, su propio ángulo, “una cierta iluminación y  una cierta forma de exposición” cuando postula aquello de “la arquitectura es el juego sabio, correcto y magnífico de los volúmenes bajo la luz”.

Pero sigamos, ya estamos dentro.

Ante nuestros ojos, dos formas antagónicas ocupando el espacio, una rampa y una escalera. Ambas denotan igual función, la de posibilitarnos un movimiento en vertical hacia un piso superior. Nuestros ojos viajan, se desplazan tensionados entre ambos polos formales intentando que surja la decisión: por cuál subimos. Notamos que la rampa se halla exactamente delante de nuestros ojos, alineada en perfecto eje con la puerta que acabamos de traspasar. Una reverberación que procede del pasado nos empuja hacia ella. Un paso, otro más. Nuestro cuerpo, levemente esforzado en la tarea de vencer la ley de gravedad, percibe que se desplaza, que se mueve, que avanza, que habita el espacio. A medida que subimos en un desplazamiento ambiguo entre horizontal y vertical, sentimos la presencia de una fuente de luz que proviene desde arriba, desde algún lugar. Giramos y, ante nuestros ojos, vemos la luz del sol y el cielo azul, ordenados entre barras horizontales de una ventana triangular.

Hacemos una pausa y notamos que estamos en un límite, en una frontera entre lo interior -donde nos hallamos- y lo exterior -de donde sentimos un llamado. Optamos por salir a la luz del sol, seducidos por un espacio acogedor, ni grande ni pequeño, un patio...

Nos hallamos en un patio limitado por un gran frente vidriado que acoge el estar-comedor, un pequeño volumen blanco que encuentra continuación en un espacio semi cubierto, la misma rampa que acabamos de subir aunque aquí ya exterior y una delicada y frágil membrana blanca recortada por una ventana rectangular. Miramos a través de ella y nos recuerda que nuestro patio se halla elevado, separado, suspendido sobre la alfombra verde que se extiende alrededor. Es un patio, sí; pero, ¿de qué tipo?

Nuestro patio nos expone a una cierta manera de percibirlo. Nuestra sensación al hallarnos en él no difiere mayormente de los patios tipológicos de otros momentos de la historia, sobre todo los de las casas grecorromanas. Perfectamente cuadrado y limitado en sus cuatro frentes; pero esos límites difieren y se contraponen entre sí. No son iguales y cada uno guarda su propia identidad. Ni uno es ciego, todos encierran la promesa de algo que vibra detrás de ellos; es más, uno de ellos -la rampa ahora exterior- nos indica que todavía queda trecho por recorrer. Le respondemos con nuestro movimiento y, cruzándola llegamos al plano máximo superior, a un discreto y encantador solarium cubierto de grava y losetas de hormigón protegido por elegantes formas curvas. Notamos que el mismo eje que nos indujo a acceder por la rampa finaliza aquí en una pequeña ventana recortada en el plano blanco de hormigón que envuelve a toda la obra. Miramos a través de ella y observamos el paisaje del valle del Sena. Lo contemplamos exaltados sabiendo que es el final de nuestro viaje y que el mismo comenzó exactamente allí. Una nueva cinta de Moebius...

 

 

Pero ¿y nuestro patio, ya convertido por Le Corbusier en “terraza-jardín”? Lo observamos desde arriba y lo encontramos desplazado hacia un costado, tensionado, vivo. El mismo guarda la esencia ancestral pero descentrado del orden que lo vio nacer, buscando encontrar una nueva posición. Sólo uno de sus límites nos es enteramente familiar, la bóveda celeste.

Es obvio que para Le Corbusier el patio -mutado en terraza-jardín- no es el centro de gravedad desde el cual se origina la arquitectura, tal como ocurría en las casas pompeyanas que tanto admiraba y reflejó en Hacia una arquitectura. No, esta compleja reconversión indica que en sus “dispositivos” arquitectónicos, el patio (entendido como centro compositivo original y como espacio exterior) es sólo otro espacio más que cumple una función específica al igual que las distintas estancias. En nuestro caso es la rampa quien ocupa el lugar central dentro de su particular concepción, y no sólo por su ubicación geométrica en el conjunto sino por su significación espacial. La rampa implica el movimiento, como una nueva manera de habitar el espacio, en contraposición al orden estático, exacto e inmutable producido por los patios centrales de las casas pompeyanas.

Descendiendo nuevamente por la rampa, y ya vislumbrando la puerta por la que ingresamos, reparamos en algo que no lo habíamos pre-visto anteriormente: las mismas cuatro columnas que habíamos cruzado presentan un orden latente y conocido; ¿de dónde proviene? Cuatro columnas que indican las aristas de un cuadrado en planta, justo delante de la puerta de acceso, en su eje central...Sí, el esquema de la casa pompeyana, su centro, su patio...

 

 

Lo que en la casa-patio pompeyana significaba orden y espacio al mismo tiempo, para Le Corbusier son niveles dimensionales que requieren de nuevas manifestaciones. Disociadas, escindidas... modernas.

Esta nueva posición del patio en de la vivienda occidental, inédita y revolucionaria, es un plano en el que nos reflejamos, al que miramos y nuestra mirada nos es devuelta. Ya no hay un centro tal como lo entendíamos, no hay un orden único e inmutable, existen múltiples centros de gravedad. El patio, en la Ville Savoye, permite que lo ocupemos, que estemos dentro de él o que lo percibamos como un objeto, en una situación alejada de nosotros si nos situamos en el solarium superior. Ya no hay un sólo punto de vista, un sólo centro...

En 1919, un año después de que finalizara la Gran Guerra, Adolf Loos publica uno más de sus numerosos artículos, Los oídos enfermos de Beethoven. En este, hablando del acartonado gusto burgués que rechazó la música del genial músico de Bonn en su momento, comenta la nueva situación:


...Cien años han pasado desde entonces y los burgueses escuchan con emoción las obras del músico enfermo y loco. ¿Se han vuelto nobles, como los señores del año 1819, y han concebido profundo respeto por la voluntad del genio? No, se han puesto todos enfermos. Todos tienen los oídos enfermos de Beethoven. Durante un siglo, las disonancias del santo Ludwig han maltratado sus oídos. Los oídos no lo han podido soportar. Todos sus detalles anatómicos, todos los huesecillos, vueltas, tímpanos y trompetas han ido adquiriendo las formas enfermizas que caracterizaron el oído de Beethoven. Y la cara ridícula, tras la que los niños de la calle corrían burlándose, se convirtió para el pueblo en el rostro espiritual del mundo.

Es el espíritu quien se construye su cuerpo. (Loos, Adolf; Escritos II 1910/1932; El Croquis Editorial; Madrid; 1993; Pag. 73).

 

 

Es el espíritu quien se construye su cuerpo...Y es el cuerpo quien se construye su espacio...

Estas deformaciones aludidas por Loos en los cuerpos de sus contemporáneos como síntomas del estado de la Europa de posguerra, pueden también entenderse como participantes de esa misma visión hecha por Picasso sobre sus Demoiselles d’Avignon. Un cuerpo enfermo, deformado y mutilado que experimenta su propia “pérdida del centro” en el mundo moderno.

Y a un cuerpo descentrado ¿qué tipo de espacio le corresponde? O mejor ¿qué tipo de espacio es el que genera? Será otro Ludwig quien responda a estos interrogantes.

A principios de 1930, Ludwig Mies van der Rohe comienza a experimentar, sobre una serie de proyectos-ensayos, las posibilidades espaciales de viviendas con patios. A ejercicios propuestos por él a sus alumnos de la Bauhaus sobre este tema, siguieron una serie de proyectos para clientes particulares que nunca fueron concretados. Todo esto en un momento particularmente enrarecido, marcado por la rápida e inexorable ascensión de Hitler al poder en Alemania y sus nefastas consecuencias.

CGS

 

El autor es Arquitecto (FAU-UNNE), Master en Historia, Arte, Arquitectura y Ciudad, (ETSAB-UPC), Profesor Titular de Historia y Critica III, FAU- UNNE. Docente e Investigador. Director del CIAM (Centro de Investigación en Arquitectura Moderna).

 

José Roque Iturriaga es Arquitecto (FAU-UNNE), Profesor JTP Arquitectura IV, Unidad Pedagógica C, FAU-UNNE.

 

La poética del vacío. Los patios en la vivienda de la modernidad, de Carlos Gómez Sierra con ilustraciones de José Iturriaga. Edición de los autores, UNNE-FAU, CIAM. Septiembre de 2014, Corrientes, Argentina. 100 pag. 21 x 14. ISBN 978-987-33-5959-0

 

 

De Carlos Gómez Sierra, ver también en café de las ciudades:

 

Número 59 | Arquitectura de las ciudades 
Arquitectura(s) moderna(s) y ciudad histórica | El caso de la ciudad de Corrientes | Carlos Gómez Sierra

 

La poética del vacío. Los patios en la vivienda de la modernidad, de Carlos Gómez Sierra con ilustraciones de José Iturriaga. Edición de los autores, UNNE-FAU, CIAM. Septiembre de 2014, Corrientes, Argentina. 100 pag. 21 x 14. ISBN 978-987-33-5959-0

 

 

Sobre la obra de Le Corbusier, ver también en café de las ciudades:

 

Número 46 | Arquitectura de las ciudades 
Le Corbusier: los viajes al Nuevo Mundo | Cuerpo, naturaleza y abstracción. | Roberto Segre

 

Número 57 | Arquitectura de las ciudades 
El autor y el intérprete | Le Corbusier y Amancio Willliams en la Casa Curutchet | Daniel Merro Johnston

 

Número 77 | Arquitectura y Planes de las ciudades 
Los muchachos corbusianos | La red austral: Le Corbusier y sus discípulos en Argentina, según Liernur y Pschepiurca | Marcelo Corti

 

Número 82 | Lugares (II) 
City Beautiful Chandigarh | Incredible India (V) | Laura Wainer | 

 

Número 111 | Arquitectura de las ciudades 
Curutchescas | Historias personales de una casa a partir de El autor y el intérprete, de Merro Johnston | Marcelo Corti

 

Planes y Proyectos de las ciudades
Formas y mixturas urbanas en las ZAC francesas
La evolución de la manzana al "macrolot", según Jacques Lucan I Por Marcelo Corti

Lucan realiza en su libro un exhaustivo análisis de las operaciones francesas del último medio siglo, integrando las cuestiones de desarrollo inmobiliario, coordinación de programas, proyectos y obras, mixturas, escalas de proyecto y paisaje urbano; en definitiva, los puntos clave de cualquier tipo de desarrollo urbano. Comienza ese proceso con la historia del reconocimiento del “îlot” o manzana urbana, las características de su división catastral y los distintos intentos de coordinación funcional y morfológica a partir de Haussmann, incluyendo las visiones opuestas de Robert Auzelle y Le Corbusier. Esta tensión entre el urbanismo de grands ensembles y las propuestas para transformar el îlot  en “una suerte de Palais-Royal abierto en sus lados” recorre todo el siglo XX. A fines de la década del ´60 comienza a establecerse el reconocimiento de la calle, la manzana y la parcela como elementos constitutivos del paisaje urbano parisino, y en general el respeto al tejido constituido de la ciudad, “un espacio de sedimentación con una forma construida y un valor antropológico”.

Economía y Política de las ciudades
La planificación urbana importa
El caso Caval, las catástrofes y las políticas de suelo y ciudad en Chile IPor Alfredo Rodríguez y Paula Rodríguez

El suelo urbano, sobre el cual la mayoría de los habitantes de nuestro país, Chile, vive, circula, trabaja, estudia, es el objeto central de la planificación urbana. En la tradición española de la legislación urbanística, la ley central es la Ley del Suelo, donde se califican los suelos por su uso. En nuestro país, el suelo urbano no ha formado parte de la agenda política; incluso, el año pasado fue dejado fuera de la reforma tributaria (véase, sobre el tema, el exhaustivo artículo de P. Trivelli, “Grandes ausentes de la reforma tributaria: contribuciones y Ley de Rentas Municipales”). Sin embargo, en los primeros tres meses de 2015 apareció como un importante tema político, al demostrarse cómo el uso de mecanismos de planificación urbana lo convertían en generador de riqueza, y cómo cuando no se toman en cuenta las regulaciones y exigencias de resguardo de riesgos propios de la planificación, la vida se ve afectada. Para ejemplificar la importancia de la planificación urbana y la necesidad de una mayor regulación del mercado del suelo, en esta nota se revisa el caso Caval y el reciente desastre urbano y pérdida de vidas producto de los aluviones en el norte del país, en marzo de 2015.

Urbanidad contemporánea y Política de las ciudades
Una Rayuela de antropología urbana argentina
Sobre el libro de Ariel Gravano I Por Ana Falú

La pregunta que propone Ariel Gravano, “¿cómo llegar a una visión total?”, conlleva la intención de problematizar a jóvenes intelectuales, estudiantes de antropología, no desde una pléyade de casos, sino desde las teorías, los conceptos y las categorías de la trama antropológica clásica y contemporánea. Y a ello se agregan además los incentivos propios para el desarrollo de programas de investigación, concibiendo una antropología que presta un servicio, que es útil, que prepara para el debate. Uno de los aspectos más interesantes de la obra de Gravano se sitúa en el hecho de reconocer que todos los ciudadanos y ciudadanas tenemos unas ideas, unas concepciones y una poética de la ciudad donde vivimos, orientando todo su esfuerzo intelectual en atrapar esa multiplicidad de perspectivas y actantes. La lectura nos conduce por los barrios, por las calles, hacia las bibliotecas y las aulas, por la periferia a través de una amable retórica ligada a la cuestión identitaria y al necesario gesto político. El acento antropológico en esta publicación define al fenómeno urbano como el objeto de análisis; sin embargo, el énfasis está puesto en la cotidianeidad de las personas en estas ciudades.

Proyectos y Política de las ciudades
Vivienda en cesión de uso en Can Batlló
La Borda, una experiencia de autogestión en Barcelona IPor la Cooperativa de viviendas en cesión de uso La Borda.

La Borda tiene como objetivo principal proveer de alojamiento digno y estable a las personas asociadas a partir de la creación de una promoción de viviendas en la que la el suelo y las viviendas sean propiedad colectiva y exclusiva de la cooperativa. Se trata del primer intento en la ciudad de Barcelona de llevar poner en práctica esta forma de acceso legal a vivienda no especulativa, y el proyecto tiene una fuerte base comunitaria. La toma de decisiones —desde el régimen interno y el modelo de convivencia, hasta las cuestiones energéticas y los diseños de los espacios comunes— pasa por la asamblea general, principal órgano decisorio de la cooperativa. La cooperativa está organizada en seis comisiones: arquitectura, economía, jurídica, convivencia, comunicación y secretaría. Cada una lleva sus propuestas a la asamblea general o reuniones monográficas en la que se toman las decisiones. En cierto modo, se podría afirmar que La Borda es una promotora autoorganizada para acceder a una vivienda digna. Una experiencia que se piensa a sí misma como prueba piloto, para que a medio plazo no sólo queremos levantar este proyecto, sino extender el modelo y fomentar su replicabilidad.

Política de las ciudades

Contradicciones entre la política y la gestión
Esquivas entrelíneas metropolitanas de las PASO de la ciudad I Por Artemio Pedro Abba

Un preliminar ejercicio de lectura de “las propuestas” expuestas por los candidatos de los diversos espacios políticos que se presentaron en las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) porteñas revela que adolecen de la misma falta de mirada metropolitana.

Se requiere un examen cuidadoso de las oscuras entrelíneas del profuso marketing político, escaso en proposiciones escritas y estudiadas, para hallar alusiones a las cuestiones que trimestre a trimestre se ubican en la Agenda Metropolitana irresuelta del OUL-BAM. Llama la atención que la propia gestión avanza muchas veces con mayor audacia sobre temas interjurisdiccionales, encontrando formas coyunturales de cooperación, que en algunos casos alcanzaron un nivel superior de formación de institucionalidad, como sucedió con la creación de la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR), a partir de un histórico fallo de la CSJN, o la más reciente creación de la Agencia de Transporte Metropolitana (ATM).

Lugares
El Paseo del Águila en Martínez
Una postal del aboandono, entre rejas y candados IPor Pablo Sapere

Una oportunidad de repasar un poco de historia y de revisitar con mis hijos los lugares donde me llevaban mis viejos cuando era chico. Para los que no son de la zona, los pongo en contexto: Martínez, localidad del partido San Isidro, tiene unos dos kilómetros de costa frente al río. Bordeándola, hay una barranca donde construyeron sus fastuosas mansiones algunas de las fortunas más ultrajantes de este país. Para los más bien modestos vecinos del Alto Martínez, esas barrancas son inaccesibles, salvo en las angostas veredas de las únicas cuatro calles que llegan hasta la costa. El único “trozo” de barranca pública en toda la localidad –el único espacio pensado para que un vecino se siente a tomar un mate a mirar el río desde cierta altura– es el Pasaje del Águila. Este es pequeño, no tiene más que el ancho de una calle y una superficie que no llega a los 2.000 metros cuadrados. Termina en un mirador, con una pequeña escalera en forma de gruta que baja a la costa. En otras épocas había un balneario –dicen que los veranos eran mucho más frescos cuando se podía nadar en el hoy infectado Río de la Plata–  y ahora un muy exclusivo club privado. 

Arquitectura de las ciudades (II)
Arquitectura Fórmula Uno
Foster y la tradición inglesa, del Crystal Palace a parque Patricios IPor Alejandro Cohen

Viene de lejos esa pasión por el acero y sus forjados. Quizás arranque en el movimiento arts & crafts, pasando por el Crystal Palace de Joseph Paxton y la tradición industrial inglesa, especialmente de su etapa imperial y sus enclaves coloniales. Así se diseminaron por el mundo puentes y diversas estructuras manufacturadas en las acerías británicas: estaciones ferroviarias, barcos, armamentos, aviones y souvenirs deportivos (especialmente en la fórmula uno) de la mercancía reina, como llamaba Tomás Maldonado al automóvil en el siglo XX. Desde esa tradición industrial del acero y de las tecnologías de la artesanía avanzada operan grupos como Foster + Partners. Tiene el mismo romanticismo exquisito y a la vez declinante de Rolls Royce y Bentley (ahora propiedad de BMW y Volkswagen, respectivamente). Son productos premium para un mundo en crisis de sentido. Son celebraciones de la creatividad humana y su cultura tecnológica. Son manufacturas de taller, alejadas del “in situ”, aunque siempre singulares. Siempre piel y huesos. Y a veces buenos bíceps.

POSICiones Cordobesas
Siete razones para (¿no?) demoler la penitenciaría de Barrio San Martín
La necesidad del debate, la necesidad del proyecto IPor Carola Inés Posic

Circuló por las redes una nota de opinión escrita por Adolfo Ruiz en el diario Comercio y Justicia de Córdoba, que recibió una considerable adhesión entre entendidos y neófitos. El artículo propone siete razones (bastante razonables) para NO demoler la penitenciaria desactivada del Barrio San Martin de Córdoba, ante el anuncio de demolición por parte del Estado Provincial para convertir su predio en un parque urbano de seis hectáreas. Independientemente del derrotero legal que tome el destino futuro del edificio -cabe aclarar que la justicia federal suspendió en mayo de este año su demolición a fin de ser preservada para numerosos juicios por violaciones a los derechos humanos-  aceptamos el desafío de la nota, que no pretende imponer ideas sino abrir el debate, y retrucamos con siete razones… para demolerla. Sin embargo, valga la aclaración que estas afirmaciones solo tienen sentido como parte de esa discusión.

Terquedades
Una mirada arrabalera a Buenos Aires
Terquedad Ni una menos I Columna a cargo de Mario L. Tercco

El tiempo dirá si además tendrán efecto en lograr las respuestas necesarias desde el Estado y la sociedad; en principio, no parece probable que la energía social que insumió esta demostración se disipe sin generar resultados concretos. La movilización tuvo varios puntos destacados: fue auto-organizada, fue simultánea en casi cien ciudades, tuvo una consigna muy clara (“ni una menos”) y tras ella unos reclamos específicos muy concretos, y tuvo concurrencia desde todos los sectores sociales. En una época de pertenencias débiles y compromisos efímeros, una demanda social unificó a prácticamente toda la sociedad (salvo a algunos francotiradores a ambos lados del river/boca K/antiK, recelosos de una manifestación social que escapó a su elemental lógica binaria). Esas demandas concretas que mencionamos (“puntos ineludibles para recorrer el camino hacia Ni una menos”) fueron las nueve que se leyeron en los actos de cierre y en general su implementación corresponde al Estado, en sus distintos poderes y niveles.

 

Juramento y Ramsay (errar es humano), historias del Plan de Desarrollo Urbano panameño y el Plan de Metas cordobés, el Puerto de Buenos Aires según el Plan Estratégico y una mirada sobre las plusvalías de los parques industriales.

 

Encuentros, Jornadas, Seminarios, Congresos: Propuestas para la Ribera de Buenos Aires - Ciencias de la Tierra, en Malargüe - Buenas Prácticas en Iberoamérica, conferencias on-line de la FIU - Gestión de la Movilidad Sostenible, conferencias on-line de la FIU - XV Convención de Ordenamiento Territorial y Urbanismo, en La Habana Convocatorias y Concursos: Pensar la vivienda, vivir la ciudad Cursos y programas académicos::Master UOC - Maestría en Urbanismo, en Córdoba - Gestión y Revitalización de la Ciudad, el Paisaje y el Territorio, en Ciudad Real y Toledo Exposiciones y muestras: Sector Primario, en León - Con o Sin Techo, exposición itinerante Noticias y Publicaciones: Docu-ficción sobre Giancarlo De Carlo, arquitecto de Urbino - Land Lines en español -Brasilia, transformaciones en el orden urbano - Pista Urbana - Atlas de Barrios Vulnerables de España - Guía Práctica de Instrumentos Urbanísticos - Plan Estratégico BALCARCE 2020. Ciudad inclusiva, región integrada.

 





 

 

 

 


 

> ACERCA DE CAFÉ DE LAS CIUDADES

café de las ciudades es un lugar en la red para el encuentro de conocimientos, reflexiones y miradas sobre la ciudad. No es propiedad de ningún grupo, disciplina o profesión: cualquiera que tenga algo que decir puede sentarse a sus mesas, y hablar con los parroquianos. Amor por la ciudad (la propia, alguna en particular, o todas, según el gusto de cada uno), y tolerancia con las opiniones ajenas, son la única condición para entrar. Hay quien desconfía de las charlas de café: trataremos de demostrarle su error. Nuestro café está en cualquier lugar donde alguien lo quiera disfrutar, pero algunos datos ayudarán a encontrarlo. Estamos en una esquina, porque nos gustan los encuentros, y porque desde allí se mira mejor en todas las direcciones. Tenemos ventanas muy amplias para ver la vida en las calles, y no nos asustan sus conflictos. Es fácil llegar caminando a nuestro café, y por eso viene gente del centro y de todos los barrios (sí alguien prefiere un ambiente exclusivo, que se busque otro lugar). No faltaran datos sobre cafés amigos, porque nos gusta andar de bar en bar: ¿cómo pedirle a los parroquianos que se queden toda la noche en el nuestro? Esa es la única cadena a la que pertenece el café de las ciudades: la de todos los cafés únicos e irrepetibles, en cualquier esquina de cualquier ciudad.

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Diseño: Laura I. Corti
Corresponsal en Córdoba: Carola Inés Posic
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