SABADO 16 de Julio de 2005
 
Polo agroindustrial: a 30 km de Rosario
Puerto San Martín, al ritmo de la soja


La población espera que el gran crecimiento que tuvo el complejo oleaginoso se refleje en la infraestructura de la ciudad


PUERTO GENERAL SAN MARTIN, Santa Fe.- Esta ciudad de 10.000 habitantes en el sur provincial y ubicada a 30 kilómetros de Rosario, es dueña del puerto natural más importante del país. Su costa es privilegiada, debido a las magnitudes de sus barrancas y profundidad del canal con que cuenta.

A su vez, las obras de dragado del río Paraná han incorporado un valor agregado inestimable a la zona, que se traduce finalmente en su gran volumen comercial operado. Desde Puerto General San Martín sale el 50% de las exportaciones de soja y sus derivados, y la ciudad se ha constituido en un centro industrial para los sectores agropecuarios, químicos, petroquímicos y energéticos. Así es como algunas de las cerealeras y aceiteras más importantes de la Argentina se alinean a lo largo de toda su costa, con terminales privadas de embarques desde donde exportan sus productos hacia diversas partes del mundo. En la actualidad, este polo industrial instalado en una ciudad antes casi desconocida aporta uno de los productos brutos internos más importantes del globo, con exportaciones por el valor de US$ 4000 millones al año, según las estadísticas. Puerto San Martín también cuenta con oleoductos y gasoductos que transportan materia prima de otras provincias para el sector productivo local y regional.

La explosión de esta pequeña ciudad tuvo su primer antecedente en un decreto sancionado a fines de los años setenta, que permitió las instalaciones de puertos privados produciendo una expansión de las industrias de capital extranjero en la zona. Por ello, en esta ciudad se instalaron Bunge, Cargill, La Plata Cereal, Nidera, Pasa y Terminal 6 con puertos propios, gigantescos silos y maquinaria montada, creando así un paisaje netamente industrial en un rincón hasta entonces casi olvidado.

Complicaciones

Sin embargo, este avance económico trae aparejado algunas complicaciones para los habitantes del lugar. "Las empresas han quedado plantadas en el medio de la ciudad, con los problemas que esto acarrea. Pero la gente de Puerto General San Martín sabe que vive en una ciudad agroexportadora y que los olores, los polvillos y los ratones lamentablemente están a la orden del día", aseguró el intendente Carlos de Grandis.

Florencio Flores, que vive desde hace más de 60 años en la ciudad, afirma que para todos es una molestia la presencia constante de polvillo, pero que "desgraciadamente no se puede hacer nada sobre eso", ya que éste "hace al crecimiento de la ciudad".

Susana Correa, otra ciudadana del Puerto, afirmó: "Nosotros, en mi familia, del primero al último tenemos continuamente alergia, estamos acostumbrados a perder el olfato y a este tipo de cosas. Tengo una plaza en frente y veo que los arbolitos se mueren a raíz del polvillo".

Además, los habitantes creen que es perjudicial para la ciudad que los dirigentes y empleados de jerarquía de las empresas no vivan allí mismo.

"En otros lados la gente que gana la plata, que sale del campo, se vuelca al mismo pueblo, a sus trabajadores. Pero los trabajadores de segunda y tercera línea de las industrias no viven acá", dijo el intendente. "Lo que pasa es que no tenemos que ofrecerles, nos faltan clubes, escuelas que en su momento por distintas políticas no se hicieron. Entonces los empresarios o altos empleados se van a San Lorenzo o a Rosario", agregó.

Susana Correa ve un crecimiento desigual entre las empresas y la ciudad, y observa que la gran cantidad de plata que pasa por Puerto San Martín allí no es percibida por los vecinos, "ni esta representada en las calles".

El municipio tampoco se ve directamente beneficiado por las divisas generadas por las exportaciones de este puerto, debido a que esos fondos van para los impuestos nacionales y por lo tanto sólo reciben una parte de lo que generan. Si bien desde la salida de la convertibilidad la recaudación municipal aumentó un 70%, pasando de 10 millones de pesos anuales a 17 millones, los insumos básicos, como el cemento, aumentaron un 200% en la zona y sus alrededores.

Problemas en el transporte

Uno de los problemas que enfrenta esta localidad, a partir de su constitución en polo cerealero, es la circulación de miles de camiones, que llegan a sus costas todos los días y a toda hora para descargar los cereales. Lo que aliviana el tránsito bastante es el hecho de que cada empresa cuenta con su playa de estacionamiento, que tiene entre 800 y 1000 plazas para sus vehículos.

Gracias a esto, la entrada a Puerto General San Martín no presenta grandes inconvenientes, a pesar de que hay muchas cosas por perfeccionar, como cuenta Carlos de Grandis. "Hay cosas para mejorar. Nosotros somos partes del plan circunvalar, con el secretario de Urbanismo tenemos un proyecto para que los camiones llenos entren por una calle y salgan vacíos por otra. Estamos pidiendo una entrada directa desde la autopista a Puerto General San Martín para camiones. Es fundamental adecuar la ciudad al crecimiento económico."

La ciudad está intentando adaptarse al vertiginoso auge industrial de los últimos años, encabezando el "boom" económico de la soja que vive el país.

Sus puertos e industria representan para los productores santafecinos una gran fuente de riqueza que ayuda a crecer la economía del agro. Alcanza con salir a caminar por Puerto General San Martín y ver esas filas interminables de camiones esperando para descargar cereales producidos en la pampa húmeda, los barcos que se alejan llenos y los que llegan vacíos, los enormes silos atestados y la gente trabajando en el puerto para saber que esta ciudad, Santa Fe y el país están creciendo al ritmo de la soja.

Por Leónidas Fuster y Pablo Arrizabalaga
Para LA NACION

Fotos: Leónidas Fuster, Pablo Arrizabalaga y gentileza Bunge y Cargill


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