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Jordi
Borja: La Ciudad Conquistada |
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"La ciudad
es el desafío a los dioses, la torre de Babel, la mezcla
de lenguas y culturas, de oficios y de ideas. Sin memoria y sin
futuro la ciudad es decadencia"
Jordi
Borja (1941) es geógrafo y urbanista, y uno de los máximos
referentes del desarrollo urbano de Barcelona tras la dictadura
franquista. Fue miembro del gobierno de la ciudad de Barcelona de
1983 a 1995, con el alcalde Pasqual Maragall, y como tal concibió
el ambicioso programa de descentralización de la ciudad,
una de las claves del llamado "Modelo Barcelona".
Ha escrito libros como "Global y Local", con Manuel
Castells (Taurus, Madrid y Earthscan, Londres, 1997), "Espai
públic: ciutat i ciutadania", con Zaida Muxí
(Diputació de Barcelona, 2001), y "Ciudadanía
europea" ( Península, 2001,Barcelona).
Es Director de Jordi Borja Urban Technology Consulting S.L. consultoria
que trabaja en España y en América Latina. Es Director
del Master "La Ciudad, Políticas,
proyectos y gestión" (Universidad de Barcelona), profesor
invitado en New York (Pratt Institute, 1999 y New School,2002) y
en Paris, (Institut Français d´Urbanisme 1996-97 y
2001-2002), y codirector del postgrado de Proyecto Urbano de la
Universidad de Buenos Aires.
En adelanto exclusivo para café
de las ciudades,
presentamos el primer capítulo de su próximo libro,
La Ciudad Conquistada, que será publicado en marzo de
2003 por Alianza Editorial. Según Borja, "este primer
capítulo introductorio nos ha servido para exponer sucintamente
las ideas que nos servirán de hilo conductor y que idealmente
deberían guiarnos por los caminos de conquista de la ciudad.
En el segundo capítulo presentamos la realidad múltiple
de los territorios urbanos y de la sociedad urbanizada, las tres
ciudades en las que todos vivimos: la ciudad de nuestro imaginario
y de nuestra memoria, histórica, preindustrial, presente
en nuestros centros y barrios; la ciudad metropolitana, de uso cotidiano,
de deudas sociales acumuladas, herencia de la revolución
industrial, una ciudad presente que ya es también pasado,
pero no resuelto. Y la ciudad de la sociedad informacional, dispersa
pero que pugna por construir nuevos ámbitos integradores,
que percibimos mal, por su novedad y discontinuidad, pero en la
que vivimos y que debemos hacer nuestra. Los dos capítulos
siguientes se refieren al "hacer ciudad" y a "la
ciudad como espacio público", en ellas predomina la
visión crítica y propositiva del urbanismo. Los que
siguen son en cambio más sociológicos y políticos.
En el sexto presentamos la ciudad con sus miedos y sus fracturas,
pero también con los desafíos que nos plantea y las
respuestas que se manifiestan. Y en el séptimo exponemos
que es o que puede ser la ciudadanía en la globalización,
que innovación política requiere, que horizonte de
derechos debemos alcanzar. La ciudad conquistada no como objeto
sino como objetivo. En un último capítulo de conclusiones
nos atrevemos a exponer de forma sistemática un conjunto
de derechos ciudadanos que contribuyan a configurar la nueva ciudadanía
en el mundo glocalizado".
La
ciudad, aventura de libertad
1.
Ciudad, espacio público y ciudadanía.
Este libro se
articula en torno de tres conceptos: ciudad, espacio público
y ciudadanía. Tres conceptos que pueden parecer casi
redundantes puesto que la ciudad es ante todo un espacio público,
un lugar abierto y significante en el que confluyen todo tipo de
flujos. Y la ciudadanía es, históricamente, el estatuto
de la persona que habita la ciudad, una creación humana para
que en ella vivan seres libres e iguales.
También
se puede considerar que estos conceptos forman parte de sistemas
teóricos distintos, o por lo menos que corresponden a disciplinas
independientes. La ciudad es una realidad histórico - geográfica,
socio - cultural, incluso política, una concentración
humana y diversa (urbs), dotada de identidad o de pautas comunes
y con vocación de autogobierno (civitas, polis).
El espacio público
es un concepto propio del urbanismo que a veces se confunde (erróneamente)
con espacios verdes, equipamientos, sistema viario, pero que también
es utilizado en filosofía política como lugar de representación
y de expresión colectiva de la sociedad. Y la ciudadanía
es un concepto propio del derecho público, que además
se ha independizado de la ciudad a partir del siglo XVIII, para
vincularse al Estado o a la Nación, como entes que confieren
y reconocen con exclusividad este estatuto. El concepto de ciudadanía
se ha extendido a otros campos, y además de la ciudadanía
civil y política, que es la propia en sentido estricto, se
habla de ciudadanía social, administrativa, cultural y laboral.
Es decir que
nos encontramos con conceptos que por una parte tienden a confundirse
(o encapsularse los unos dentro de los otros) y por otra a confundirnos
por su tendencia expansiva, siendo hoy conceptos considerados usualmente
como polisémicos.
La hipótesis
subyacente a lo largo de todo el texto es considerar que estos tres
conceptos están relacionados dialécticamente, que
ninguno de ellos puede existir sin los otros dos y que nuestra vida
depende en buena medida de esta relación. Los valores vinculados
a la ciudad, de libertad y de cohesión social, de protección
y desarrollo de los derechos individuales y de expresión
y construcción de identidades colectivas, de democracia participativa
y de igualdad básica entre sus habitantes, estos valores
dependen de que el estatuto de ciudadanía sea una realidad
material y no solo un reconocimiento formal. Y también de
que la ciudad funcione realmente como espacio público,
en un sentido físico (centralidades, movilidad y accesibilidad
socializadas, zonas social y funcionalmente diversificadas, lugares
con atributos o significantes) y en un sentido político
y cultural (expresión y representación colectivas,
identidad, cohesión social e integración ciudadana).
2.
Dialéctica de la ciudad actual
Esta concepción
dialéctica de la ciudad y la ciudadanía nos conduce
a no considerar como antagonismos insuperables aquéllos que
por su carácter antinómico y expresión conflictiva
se nos presentan en el análisis urbano. Como son:
· La
ciudadanía como estatuto que garantiza derechos individuales
y como conjunto de derechos colectivos. La ciudad es históricamente
reconocedora y protectora de los derechos del individuo, en
todas sus dimensiones, desde el derecho a su privacidad (y deber
de respetar la de los otros) hasta el derecho (y deber) de recibir
asistencia (o darla) en caso de necesidad, desde el derecho a
participar en la gestión de la ciudad hasta el derecho
de refugiarse en ella. Pero no hay ciudadanos solos, los derechos
individuales tienen una dimensión colectiva, sin derechos
y deberes colectivos reales no hay ciudad.
· La ciudad es una realidad político - administrativa
que no coincide con la realidad territorial (aglomeración)
ni funcional (área metropolitana) y tampoco muchas
veces con la "sociedad urbana" (las exclusiones y las
segregaciones dejan a un parte de la población "extramuros")
ni con la imagen que tienen los ciudadanos de ella. Pero esta
complejidad y esta polisemia han sido siempre propias de la ciudad.
La ciudad tiene una dinámica específica que surge
de las conflictividades que generan estas contradicciones. Conflictos
entre instituciones y entre colectivos de población y de
las unas con los otros. Por ejemplo en la medida que la ciudad
posee, es, un espacio público, hay más ciudadanía,
pero también más conflicto sobre el uso de este
espacio.
· La ciudad es un ente jurídico, una realidad social
determinada por el Derecho. No solo porque éste determina
su "institucionalidad", también y sobre todo
porque es inherente al estatuto de ciudadano, que supone participar
en la constitución de las instituciones representativas
y ser sujeto libre e igual de las políticas públicas.
Pero al mismo tiempo presupone inevitablemente momentos de alegalidad,
cuando no de ilegalidad, puesto que la resolución de los
conflictos y la conquista de nuevos derechos que la dinámica
urbana (territorial y social) impone no pueden realizarse siempre
en el marco legal preexistente. Desde el ejercicio de nuevas competencias
por parte de los gobiernos locales hasta el reconocimiento del
estatuto de ciudadano a toda la población residente los
ejemplos de conflictividad al margen de los cauces estrictos de
la legalidad son múltiples. La ciudad es a la vez "estado
formal de derecho" y "derecho real a la transgresión".
3.
Sobre la muerte de la ciudad y su renacimiento.
La ciudad ha
muerto. Ahora es la globalización que la mata. Antes fue
la metropolitanización que se desarrolló con la revolución
industrial Y antes fue la ciudad barroca que se extendió
fuera del recinto medieval. Periódicamente, cuando el
cambio histórico parece acelerarse y es perceptible en las
formas expansivas del desarrollo urbano se decreta la muerte de
la ciudad.
Entonces se
asume, con pesar o con indiferencia, el "caos urbano",
se critica con nostalgia la revalorización de las formas
y de las relaciones sociales construidas por la historia. Se substituye
el urbanismo que ciertamente demanda nuevos paradigmas por la arquitectura
o las infraestructuras, por productos propios del poder o del mercado.
Y sin embargo la ciudad renace cada día, como la vida
humana, y nos exige creatividad para inventar las formas deseables
para la nueva escala territorial y para combinar la inserción
en redes con la construcción de lugares (o recuperación
de los existentes). Es preciso superar las visiones unilaterales
que enfatizan la ciudad "competitiva" y la ciudad "dispersa"
como la única posible en nuestra época. O, en un sentido
opuesto, mitificar la ciudad "clásica" y la ciudad
"comunidad", como si fuera posible y deseable el imposible
retorno al pasado. No es aceptable tampoco instalarse en la cómoda
posición de la consideración radicalmente negativa
de la modernidad considerada como un proceso ineluctable que necesariamente
arrasa con este pasado.
Hoy la ciudad
renace, también políticamente. Es un ámbito
de confrontación de valores y de intereses, de formación
de proyectos colectivos y de hegemonías, de reivindicación
de poder frente al Estado.
4.
La ciudad y el Estado: en y contra el Estado.
¿La ciudad
contra el Estado? También se ha podido decir "El Estado
contra las ciudades". Y todo lo contrario: el Estado actual
como "república de ciudades" o quizás como
expresa el nuevo federalismo, como democracia territorialmente plural
de nuevas-viejas regiones que son hoy sistemas urbanos más
o menos polarizados por una capital y/o fuertemente articulados
por un conjunto de ciudades - centro. En todo caso, si que se
cuestiona la relación tradicional de subordinación
de la ciudad al Estado y se propone un nuevo reparto de competencias
y de recursos. No tanto una relación basada en la jerarquía
y en la compartimentación de competencias como una relación
de tipo contractual y cooperador. Con independencia que los sujetos
de esta relación sean los Estados, la regiones (o "comunidades
autónomas" en España, "estados" en
países federales, "lands en Alemania, etc.) o las ciudades.
O todos a la vez. En cualquier caso esta traslación político-jurídica
supone una importante innovación legal, es la concepción
"soberanista" del Droit Administratif que necesariamente
se quebranta. El nuevo Derecho público que se precisa deberá
tomar elementos no solo propios del self-government, del federalismo
cooperativo y de la democracia participativa, también del
Derecho privado, por ejemplo en lo que se refiere a la contractualización
de las relaciones interinstitucionales o a la cooperación
público-privada en el marco del planeamiento estratégico.
La flexibilidad que hoy demanda el urbanismo operacional tiende
a romper las rigideces que muchas veces tiene el ordenamiento jurídico
administrativo.
5.
Ciudad y ciudadanía: una conquista permanente
Si la mujer no nace si no se hace, como decía Simone de Beauvoir,
al ciudadano le sucede algo parecido. Obviamente muchos nacen ciudadanos,
pero otros no. Y los que nacen teóricamente ciudadanos luego,
o de inmediato, la vida, su ubicación en el territorio o
en la organización social, su entorno familiar, su acceso
a la educación y al cultura, su inserción en las relaciones
políticas y en la actividad económica
les puede
llevar a dejar de serlo, o a no poder ejercer quizás nunca
en tanto que ciudadanos. ¿El 50 % de los habitantes de la
mayoría de ciudades norteamericanas que nunca votan ejercen
de ciudadanos? Algunas razones, objetivas, habrá que expliquen
un comportamiento tan masivo y aparentemente tan anómalo
o contrario a sus intereses. Por no hablar de los sin papeles, a
los que el Estado y la ciudad actuales les niegan formalmente la
ciudadanía para concederles únicamente el derecho
a ser sobreexplotados. Sus hijos nacerán ya como no ciudadanos.
La ciudadanía
es una conquista cotidiana. Las dinámicas segregadoras, excluyentes,
existen y se renuevan permanentemente. La vida social urbana
nos exige conquistar constantemente nuevos derechos, o hacer
reales los derechos que poseemos formalmente. El ciudadano lo es
en tanto que ejerce de ciudadano, en tanto que es un ciudadano activo,
partícipe de la conflictividad urbana. No se trata de atribuir
con un criterio elitista el estatuto de ciudadano a los militantes
de los movimientos sociales si no de enfatizar que un desarrollo
pleno de la ciudadanía se adquiere por medio de una predisposición
para la acción, la voluntad de ejercer las libertades urbanas,
de asumir la dignidad de considerarse igual a los otros. Los hombres
y mujeres habitantes de las ciudades poseen una vocación
de ciudadanía.
6. La ciudad
es una aventura de libertad.
Una aventura
y una conquista de la humanidad, nunca plena del todo, nunca definitiva.
El mito de la ciudad es prometeico, la conquista del fuego, de la
independencia respecto a la naturaleza. La ciudad es el desafío
a los dioses, la torre de Babel, la mezcla de lenguas y culturas,
de oficios y de ideas. La "Babilonia", la "gran
prostituta" de las Escrituras, la ira de los dioses, de los
poderosos y de sus servidores, frente al escándalo de los
que pretenden construir un espacio de libertad y de igualdad.
La ciudad es el nacimiento de la historia, el olvido del olvido,
el espacio que contiene el tiempo. Con la ciudad nace la historia,
la historia como hazaña de la libertad. Una libertad que
hay que conquistar frente a unos dioses y a una naturaleza que no
se resignan, que acechan siempre con fundamentalismos excluyentes
y con cataclismos destructores. Y frente a los que se apropian de
la ciudad.
7. Las libertades
urbanas.
Las libertades
urbanas, sin embargo, son muchas veces más teóricas
que reales y sus conquistadores pueden ser los primeros en reducirlas
o aniquilarlas para muchos de sus conciudadanos. El mito de la ciudad
es el del progreso basado en el intercambio, pero las ciudades también
son sede del poder y de la dominación. La ciudad es un territorio
protegido y protector que, formalmente, hace iguales a sus ciudadanos,
pero las realidades físicas y sociales expresan a su vez
la exclusión y el desamparo de unos frente a los privilegios
y al pleno disfrute de las libertades urbanas de otros. En todos
los tiempos han existido ilotas, colectivos aparcados en los suburbios,
sin papeles. Incluso normas formales o factuales que excluían
a sectores de la población de avenidas, de barrios residenciales,
de equipamientos de prestigio. En todos los tiempos la ciudad
como aventura de la libertad ha hecho del espacio urbano un lugar
de conquista de derechos.
8.
La ciudad y la idea de ciudad.
La ciudad es,
y es un tópico pero no por ello banal o falso, la realización
humana más compleja, la producción cultural más
significante que hemos recibido de la historia. Si lo que nos distingue
del resto de los seres vivos es la capacidad de tener proyecto,
la ciudad es la prueba más evidente de esta facultad humana.
La ciudad nace del pensamiento, de la capacidad de imaginar un hábitat,
no sólo una construcción para cobijarse, no sólo
un templo o una fortaleza como manifestación del poder. Hacer
la ciudad es ordenar un espacio de relación, es construir
lugares significantes de la vida en común. La ciudad es
pensar el futuro y luego actuar para realizarlo. Las ciudades
son las ideas sobre las ciudades. Y si aún ahora una gran
parte de la población del mundo vive en hábitats autoconstruidos,
en los márgenes, en los intersticios, en las áreas
abandonadas de las ciudades pensadas, es sólo una prueba
más que la conquista de la ciudad es también nostalgia
de futuro, una conquista humana a medio hacer.
9.
La ciudad como lugar de la historia.
La ciudad es
pasado apropiado por el presente y es la utopía como proyecto
actual. Y es el espacio hecho tiempo. Así como no hay comunidad
sin memoria tampoco hay ciudad sin proyecto de futuro. Sin memoria
y sin futuro la ciudad es decadencia. La vida de la ciudad se
manifiesta por medio del cambio, de la diferencia y del conflicto.
La ciudad nace para unir a hombres y mujeres y para protegerlos,
en una comunidad que se legitima negando las diferencias. Pero al
mismo tiempo la ciudad reúne sobre la base del intercambio,
de bienes y de servicios, de protectores y de subordinados, de ideas
y de sentimientos. El intercambio sólo es posible si hay
heterogeneidad pero las diferencias expresan y pueden multiplicar
las desigualdades. Y éstas generan conflictos, para mantener
privilegios o para reducirlos, para extender los mismos derechos
a todos o para aumentar la riqueza, el poder o la distinción
de las elites urbanas. El conflicto social es inherente a la
ciudad precisamente porque los proyectos humanos son contradictorios,
responden a demandas y valores diversos, a necesidades e intereses
opuestos. No hay urbanismo sin conflicto, no hay ciudad sin vocación
de cambio. La justicia urbana es el horizonte siempre presente
en la vida de las ciudades.
10.
La ciudad es comercio, es intercambio.
La ciudad vive
cada día del intercambio, es la plaza, es el mercado. Intercambio
de bienes y de servicios, de ideas y de informaciones. El intercambio
supone paz y reglas, convivencia y pautas informales que regulen
la vida colectiva. La ciudad es comercio y cultura, comercio
de las ideas y cultura de la producción de bienes y servicios
para los otros. Comercio y ciudad son tan indisolubles como campo
y naturaleza. La ciudad existe como encuentro de flujos.
Los egipcios representaban la ciudad mediante un eje de coordenadas,
su cruce era la ciudad. Este encuentro de flujos se completa con
una circunferencia, la ciudad como lugar, como comunidad, concentración
de población heterogénea, abierta al intercambio.
Pero también como lugar del poder, del templo y del palacio,
de las instituciones y de la dominación. Y de la revolución
cuando ésta se hace insoportable. Pero mientras tanto la
ciudad debe funcionar como lugar regulador de un intercambio de
vocación universal. Lo cual supone más orden que caos.
Otra paradoja: la ciudad como lugar del cambio es también
lugar de rupturas de marcos institucionales, legales, materiales,
culturales. Ciudad de la excepción necesaria. Pero la ciudad
de la regla es la ciudad del orden y del derecho, de la cohesión
y de la tolerancia. La regla democrática es orden como esperanza
de justicia urbana, es decir como proceso de conquista de derechos
ciudadanos.
11.
La ciudad y el sentido. Ética y estética urbanas.
La ciudad será
tanto más incluyente cuanto más significante. La
ciudad sin atributos, sin monumentalidad, sin lugares de representación
de la sociedad a sí misma, es decir, sin espacios de expresión
popular colectiva, tiende a la anomia y favorece la exclusión.
La ciudad se hace con ejes de continuidad que proporcionen perspectivas
unificadoras, con rupturas que marquen territorios y diferencias
y con centralidades distribuidas en el territorio que iluminen cada
zona de la ciudad, sin que por ello anulen del todo áreas
de oscuridad y de refugio. La ciudad sin estética no es
ética, el urbanismo es algo más que una suma de
recetas funcionales, la arquitectura urbana es un plus a la construcción.
El plus es el sentido, el simbolismo, el placer, la emoción,
lo que suscita una reacción sensual. La ciudad del deseo
es la ciudad que se hace deseable y que estimula nuestros sentidos.
Ser ciudadano
es sentirse integrado física y simbólicamente en la
ciudad como ente material y como sistema relacional, no sólo
en lo funcional y en lo económico, ni sólo legalmente.
Se es ciudadano si los otros te ven y te reconocen como ciudadano.
La marginación física, el hábitat no cualificado,
la ausencia de monumentalidad iluminante, la no atractividad para
los otros, genera situaciones de capitis diminutio urbana.
12.
La ciudad como espacio público.
Por todo lo
que antecede es lógico deducir que una de las líneas
que recorrerá este texto es la reivindicación de la
ciudad como espacio público. Negamos la consideración
del espacio público como un suelo con un uso especializado,
no se sabe si verde o gris, si es para circular o para estar, para
vender o para comprar, cualificado únicamente por ser de
"dominio público" aunque sea a la vez un espacio
residual o vacío. Es la ciudad en su conjunto la que merece
la consideración de espacio público. La responsabilidad
principal del urbanismo es producir espacio público,
espacio funcional polivalente que relacione todo con todo, que ordene
las relaciones entre los elementos construidos y las múltiples
formas de movilidad y de permanencia de las personas. Espacio público
cualificado culturalmente para proporcionar continuidades y referencias,
hitos urbanos y entornos protectores, cuya fuerza significante trascienda
sus funciones aparentes. El espacio público concebido
también como instrumento de redistribución social,
de cohesión comunitaria, de autoestima colectiva. Y asumir
también que el espacio público es espacio político,
de formación y expresión de voluntades colectivas,
el espacio de la representación pero también del conflicto.
Mientras haya espacio público hay esperanza de revolución.
13.
Urbanización no es ciudad.
Y sin embargo
en este siglo en que la ciudad lo es todo, un siglo 21 que se nos
presenta con dos tercios, o tres cuartos, de la población
habitante en regiones urbanas o urbanizadas, y que en Europa ha
alcanzado un nivel de generalidad que nos permite hablar de Europa
- ciudad, pues bien, en este siglo urbano la ciudad parece tender
a disolverse. Urbanización no es ciudad, otro de los
hilos conductores de este texto. Crece la población suburbana,
en las regiones europeas el suelo urbanizado se multiplica por dos
en 25 años sin que haya aumentado la población. La
ciudad "emergente" es "difusa", de bajas densidades
y altas segregaciones, territorialmente despilfarradora, poco sostenible,
y social y culturalmente dominada por tendencias perversas de guetización
y dualización o exclusión. El territorio no se organiza
en redes sustentadas por centralidades urbanas potentes e integradoras
sino que se fragmenta por funciones especializadas y por jerarquías
sociales. Los nuevos monumentos del consumo, el desarrollo urbano
promovido por el libre mercado dominante de poderes locales divididos
y débiles, los comportamientos sociales proteccionistas guiados
por los miedos al "otro" y por el afán de ser "alguien",
la privatización de lo que debiera ser espacio público
todo
ello lleva a la negación de la ciudad. El libre mercado
todopoderoso no tiene capacidad integradora de la ciudadanía,
al contrario, fractura los tejidos urbanos y sociales, es destructor
de ciudad.
14.
La vida de las ciudades.
La ciudad, a
pesar de todo, permanece y renace. En cada etapa histórica
se ha decretado la muerte de la ciudad, cada cambio tecno - económico
o socio - político en algunos momentos ha parecido conllevar
la desaparición de la ciudad como concentración densa
y diversa, polivalente y significante, dotada de capacidad de autogobierno
y de integración socio - cultural. Y siempre esta ciudad
ha reaccionado, se ha transformado, pero ha continuado siendo ciudad.
Existen dinámicas objetivas que refuerzan a la ciudad, exigencias
de centralidad y de calidad de vida, economías de aglomeración
y de consumo colectivo, requisitos de gobernabilidad y oportunidades
de refugio. La crítica a la urbanización no ciudadana
es múltiple y poliédrica como la ciudad. Y que arrastra
consigo ganga con mineral rico, valores universales con intereses
insolidarios. Los movimientos urbanos, vecinales o cívicos,
pueden contener lo mejor y lo peor de las gentes. En unos casos
plantean conflictos de justicia social urbana, pero en otros expresan
intereses excluyentes e insolidarios (a veces xenófobos o
racistas). La crítica urbanística tanto puede estar
al servicio de valores "passeistas", en sentido estricto
"reaccionarios", o de búsqueda de nichos de mercado
interesante (como algunas operaciones del llamado "new urbanism",
no por ello falto de interés). Pero también puede
expresar el progreso de la mejor tradición urbanística,
que vincula la vanguardia con la memoria, la funcionalidad con la
justicia social, el proyecto con los entornos. La reacción
política "descentralizadora", de autogobierno,
de radicalización de la subsidiaridad a favor de los entes
locales, no está exenta de ambigüedades tampoco, puede
expresar reacciones proteccionistas, defensoras de privilegios o
de encerrarse en pequeños mundos temerosos de insertarse
en procesos globales. Aunque nos parece ante todo una exigencia
de gobiernos de proximidad, de democracia deliberativa y participativa,
de identidades y de pertenencias frente a procesos globalizadores
anónimos e inasibles, frente a la frigidez del mercado y
de la democracia electoral.
15.
El autogobierno ciudadano como cuestión actual.
No es posible
desvincular la reivindicación de ciudad del reforzamiento
y la innovación de la gobernabilidad local, subestatal, de
proximidad. La "glocalización", es decir la dialéctica
entre los procesos globales y los locales, que se contraponen y
se refuerzan mutuamente es hoy no solo admitido en teoría
sino fácilmente observable. Aunque a veces se utilicen fórmulas
antiguas, la reivindicación de los ámbitos regionales
o comarcales, la revalorización del municipalismo, el resurgimiento
de nacionalidades integradas en Estado - nación decimonónicos,
son fenómenos profundamente modernizadores. Y que arrastran
enormes ambigüedades, como ocurrió en el siglo XIX en
los movimientos críticos con la revolución industrial.
La exaltación de un pasado idealizado y de una identidad
esencialista, el mantenimiento o restauración de instituciones
arcaicas excluyentes y economías poco productivas, el encerramiento
sobre ámbitos reducidos y defensivos que no se plantean posicionarse
en el mundo exterior que se percibe únicamente como peligro,
la percepción del "otro" como una amenaza. Pero
hay otra cara de esta moneda: la gestión política
de proximidad, las políticas publicas integradas, la innovación
política participativa, la reinvención de estructuras
territoriales significativas que posicionen en el mundo actual,
la reconstrucción de identidades colectivas que nos hagan
existir en la globalización homogeneizadora y generen cohesión
social. Hoy, la innovación política es posible y necesaria
en los ámbitos globales y en los locales o regionales. Especialmente
en las ciudades y en las regiones entendidas como sistemas de ciudades
fuertemente articuladas. El territorio hay no es solo un dato,
es también el resultado de una estrategia, una construcción
voluntaria. Y la ciudad actual o existe como proyecto político
innovador, competitiva en lo global e integradora en lo local,
o decae irremisiblemente víctima de sus contradicciones y
de su progresiva marginación.
16.
La ciudad y su conquista.
Y volvemos al
principio, la ciudad conquista si es conquistada. La ciudad como
aventura iniciática a la que todos tenemos derecho y es el
ejercicio de este derecho por parte de los ciudadanos establecidos
y de los allegados de otros horizontes lo que hace a la ciudad viva
en el presente, capaz de reconstruir pasados integradores y proyectos
de futuro movilizadores. Hoy sin embargo se percibe la ciudad como
lugar de crisis permanente, de acumulación de problemas sociales,
de exclusión y de violencia. El lugar del miedo que privatiza
en vez de socializar el teórico espacio público, de
límites difusos y crecimientos confusos, en el que se superponen
o se solapan instituciones diversas que configuran junglas administrativas
incomprensibles para los ciudadanos, para muchos, y en especial
para los jóvenes, la ciudad representa muchas veces no
tanto una aventura colectiva conquistadora como un territorio laberíntico
multiplicador de futuros inciertos para el individuo. A lo largo
de este texto pretendemos argumentar que no nos encontramos ante
la crisis de "la ciudad" sino ante el desafío de
"hacer ciudad". Un desafío no exclusivo de
las instituciones o de los planificadores, de los políticos
o de los urbanistas, de los movimientos sociales organizados o de
los agentes económicos. Es un desafío intelectual
que a todos nos concierne. Es una exigencia y una oportunidad para
todos aquellos que entienden que la ciudadanía se asume mediante
la conquista de la ciudad, una aventura iniciática que supone
a la vez integración y transgresión. La ciudad conquistada
por cada uno de nosotros es a la vez la integración en la
ciudad existente y la transgresión para construir la ciudad
futura, la conquista de nuevos derechos y la construcción
de un territorio - ciudad de ciudades articuladas.
JB
Los
domingos, Jordi Borja escribe la columna de opinión "Metrópoli"
en la sección "Vivir
en Barcelona", del diario La Vanguardia.
Ver el programa
del Master "La Ciudad: políticas, proyectos y gestión",
dirigido por Jordi Borja.
presentación
comienzo de la nota
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Entrevista
"Queremos cambiar el escenario, porque la ciudad ya no nos
acepta"
Las
comunidades productivas solidarias y los nuevos movimientos de la
periferia de Buenos Aires. |
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- Como no aceptamos el hambre, la forma de solucionarlo es generar
propuestas de producción alimentaria, y el alimento se puede
producir trabajando. Esta situación se agotó, vayamos
a producir alimentos para que esto no vuelva a suceder (me dice
Karaman).
- Nosotros tenemos diferencias muy grandes en espacios territoriales
muy próximos, y esto termina generando violencia, es inevitable.
El hacinamiento y la ostentación generan violencia (completa
Reynoso).
En
un café
de las ciudades (este da a la Avenida 9 de Julio,
frente al rascacielos que antes fuera Ministerio de Obras Públicas
y hoy de Salud y Acción Social), el cronista calla y piensa
en la paradoja de las personas cuyos padres o abuelos buscaron la
salvación en la ciudad, y ahora quieren regresar al campo.
La gente con la que hablo, militantes curtidos en cientos de luchas
anónimas y desiguales, plantea la formación de comunidades
productivas solidarias fuera de la metrópolis, para restituir
la posibilidad de la población de gestionar autónomamente
su alimentación. ¿Es un rasgo antiurbano de un movimiento
social, o más bien la obligada redefinición de una
estrategia territorial que desde el comienzo fue desventajosa para
los más pobres?.
Me encuentro con Gustavo Rodríguez Karaman y Pablo Reynoso,
representantes de la Asociación Civil Don Jaime de Nevares,
la organización que trabaja en la zona sur de la periferia
metropolitana de Buenos Aires, con poblaciones asentadas en su mayoría
a partir de los finales de la dictadura militar '76/'83.
GRK:
Trabajamos allí desde hace unos cuantos años, sobre
los problemas más importantes. En su momento estos tenían
que ver con el acceso a la vivienda, después con el acceso
a la tierra en función de la vivienda, y ahora, con la ausencia
de trabajo. Estamos tratando de revertir este proceso con una estrategia
de generación de trabajo, aprovechando nuestra experiencia.
café
de las ciudades :
A partir de los últimos años de la dictadura militar,
se produce un cambio en los fenómenos de urbanización
marginal de la Buenos Aires Metropolitana. Hasta ese momento, dicha
urbanización se manifestaba especialmente en la aparición
y consolidación de las villas de emergencia
(ofrecemos un glosario
de nombres y expresiones particulares del habla argentina: el lector
que desconozca el significado de las palabras pintadas, puede buscarlo
allí; aquellos que estén familiarizados, pueden saltearlo
o ver hasta que punto coinciden sus definiciones con las de nuestro
café...). Pero a partir de esos años comienzan a repetirse
las ocupaciones de tierras y el posterior asentamiento de poblaciones
muy organizadas, con características que prevén una
futura regularización y una precisa delimitación de
parcelas y espacios circulatorios. Muchos ven en esta tendencia
los efectos de la Ley de Uso del Suelo en la provincia de Buenos
Aires, y en términos más amplios, el deterioro del
empleo industrial en la aglomeración, todos estos fenómenos
que impiden la expansión característica de los ´60
y ´70 mediante loteos de baja densidad y pobres niveles de
servicio. De todas maneras, es una paradoja que esta forma de organización
social surja en un momento en que se atacó con tanta fuerza
a las organizaciones populares.
PR:
Mi experiencia es más fuerte en villas, pero sí, es
cierto que el asentamiento es mucho más organizado que la
villa, por lo menos en el momento del inicio. Ahora, sin embargo,
está todo más parecido, en los últimos años
se ha ido equilibrando la situación por el despelote
que aparece en todos lados. En su momento la formación de
los asentamientos tenía un alto componente de militancia.
Justamente se atacó mucho al movimiento popular porque era
tan fuerte, había un alto nivel de organización con
mucha experiencia militante.
GRK:
Nosotros no creemos que haya un nuevo movimiento social, lo que
creemos es que hay nuevas acciones del mismo movimiento social.
Lo que no se puede hacer en la fábrica se traslada al barrio
(Karaman arranca fuerte, cuestionando la definición de "nuevos
movimientos sociales" que se suele dar a las formas de militancia
política surgidas en los últimos años, al calor
del desempleo y la exclusión). Y no es la primera vez, porque
eso ya se hizo en la época de la resistencia
peronista. Del '55 al '70, cuando no se podía trabajar
en la fábrica se iba al barrio, y de hecho los 2 o 3 intentos
de levantamiento popular antes del '73 fueron en los barrios. La
toma del Frigorífico Lisandro de la Torre fue sostenida desde
los barrios. Es más, durante la dictadura militar la huelga
ferroviaria fue sostenida desde los barrios, en el '77 y en el '79
hubo muchas acciones. Nosotros reconocemos 4 vertientes en ese proceso
de ocupaciones de tierra, que es una superación a la propuesta
de urbanización de la villa, porque implica planificar un
espacio propio y pensar una forma de vida en un espacio determinado
(no es solamente una cuestión de acceso a la ciudad sino
al espacio propio):
· la primera vertiente, según los autores que han
estudiado el tema (y coincidimos con ellos), es el traslado
de la pelea gremial en la fábrica a la territorial en el
barrio, el trasladar la organización de delegado por
fábrica o sección a la del delegado por manzana.
· la experiencia de las comunidades cristianas de base
(no es casual que en la diócesis de Quilmes
se hagan las primeras ocupaciones, siendo la primera diócesis
que incorpora las comunidades de base como ámbito de expresión
de la comunidad).
· la experiencia de las Ligas Agrarias: mucha de nuestra
gente viene de zonas donde habían crecido con esa experiencia
de organización: norte de Santa
Fe, Chaco, Misiones, Formosa. Mucha gente de ese origen ya
venía con esa experiencia de la pelea por la tierra para
poder trabajar.
· la experiencia territorial implícita en el peronismo:
las Unidades Básicas
del peronismo, eran unidades de coordinación de la comunidad.
El concepto de Comunidad
Organizada lo toma el peronismo de la doctrina social de la
Iglesia, no es un invento peronista, y generó una actitud
del territorio. Vos fijate que ahora se habla de punteros
y se los critica como si fueran dueños de un barrio. ¿Pero
por que? Porque tienen una concepción del territorio, de
espacio, de gente. Eso no se inventó ahora, fue una construcción
de la militancia de la época.
Esas cuatro vertientes fueron las que dieron origen a generar una
posibilidad de acceso a la vivienda. No es una cosa consciente,
son procesos que confluyen y se van generando. Y creemos que lo
que era la villa hace 30 años, son hoy los asentamientos:
Son ese mismo lugar, donde los jóvenes no tienen lugar, donde
no hay trabajo, donde la gente, después de 10 años
de lucha para tener la tierra, no puede pagar la luz, ni el agua
(los asentamientos de Solano, por ejemplo, están peleándose
con las empresas porque no pueden pagar el agua). Al no generarse
trabajo, a partir de los '90, incorporamos la pelea por el trabajo
a la pelea por la vivienda. De hecho, cuando Duhalde
iba por la reelección como gobernador declaró la emergencia
habitacional en la Provincia de Buenos Aires, asumiendo un programa
nuevo de "asentamientos planificados", ¡al que le
da el mismo nombre que la causa judicial que nos había iniciado
a nosotros por haber hecho una medida de protesta! Con un fracaso
total, porque se hacía sin consenso popular y entonces fue
solo un programa de funcionarios que hicieron negocios. En ese proceso
hay muchas organizaciones que están comenzando a ver: "esta
bien, conseguimos el terreno, conseguimos construir la casa, pero
no podemos pagar los servicios, no podemos morfar".
Hay una crisis alimentaria impresionante en un país como
la Argentina, que no es Afganistán: con quince minutos de
colectivo estás en superficies aptas para producir alimentos,
y estamos pagando la carne y el pan a precio internacional, ¡es
una cosa de locos! Entonces nos planteamos: esto se agotó,
vayamos a producir alimentos para que esto no vuelva a suceder,
porque la ciudad ya no te acepta. Primero, las crisis de la
economía nos expulsaron del campo a la ciudad, ahora la crisis
de exclusión del neoliberalismo nos quiere expulsar al océano.
Y como al océano no vamos a ir, tenemos que volver a recuperar
lugares de producción: galpones
y fábricas abandonadas, tierras abandonadas. Esa es la
idea que está circulando no solo en nuestra organización
sino particularmente en los barrios más viejos, que no son
solo los asentamientos.
Karaman es muy preciso y atractivo en su análisis: plantea
un ida y vuelta entre los problemas específicos del conurbano
bonaerense en este comienzo de siglo, y la visión general
y abarcativa de la realidad argentina tras la hegemonía del
neoliberalismo.
PR:
Cuando nosotros decimos que los niveles de organización más
importantes se lograron a partir de los movimientos y organizaciones
de trabajadores, estamos hablando de la importancia del trabajo
como organizador de la persona, de la comunidad. Es fundamental:
el tipo se levanta a la mañana, calienta la pava, se toma
unos mates, sabe que
toma el colectivo a las
8, llega a laburar a
las 8 y media, se encuentra con los compañeros al mediodía,
discute: eso va generando organización. Fue lo que había
en aquel momento: una fuerte organización de los trabajadores.
Y ahora lo que hay son grupos sueltos de desocupados. El desempleo
no es solamente una consecuencia, sino también una herramienta
del sistema: el desempleo es profundamente desorganizador.
Por eso pasa esto en los barrios: el tipo que no tiene trabajo,
que no puede pagar el agua, que no puede darle de comer a sus pibes,
el joven que no puede proyectar un futuro, todo este quilombo
que hay ahora es lo que iguala para abajo. Por eso, esa diferencia
de que el asentamiento era una alternativa a la villa porque estaba
organizado, tenía las casas más cuidadas..., bueno,
hoy en día se vive tan para la mierda en un lugar como en
el otro.
GRK:
Una radiografía aun más bruta es el problema de la
delincuencia. Cuando uno hablaba de la delincuencia en los años
'50, se trataba de grupos organizados. Hoy los grupos delictivos
organizados están vinculados a las fuerzas de seguridad:
si un hecho delictivo está organizado, participaron las fuerzas
de seguridad. No hay hechos delictivos vinculados a organizaciones
de pobres. Los villeros no roban organizadamente, van desorganizadamente
al supermercado, sin apoyo, y terminan rodeados por la policía,
se entregan llorando, ...
PR:
... o roban un auto que pasa por la puerta de la villa.
GRK:
Vos ves los grandes secuestros y siempre están vinculados
a las fuerzas de seguridad. ¿Por que? Justamente, porque
la desocupación ni siquiera sirve para delinquir.
Es mentira que los pobres delinquen, es una mentira total: los pobres
delinquen pobremente, no tienen ni para comprar balas, entonces
van y le roban las zapatillas al vecino, y cuando los vecinos se
ponen locos terminan saliendo, se arriesgan dos cuadras más,
y ahí cobran,
por eso tenés las cárceles con un 85 % de pibes jóvenes
pobres. Y tenés las grandes bandas en cana
que siguen manejando las cosas desde la cárcel, lo que te
puede corroborar cualquier agencia de inteligencia. Los grandes
hechos delictivos de los últimos 5 años, desde la
AMIA inclusive, podés
detectar que tienen participación de fuerzas de seguridad,
o sea que son estructuras organizadas, por eso cuando nosotros hablamos
del trabajo, esto implica...
PR:
...gente con experiencia de organización.
café
de las ciudades:
Entonces lo que se plantea es incorporar al derecho a la vivienda
un derecho más integral que contemple el derecho al trabajo.
GRK:
A la vida, el derecho a la vida. Nosotros podemos aceptar
la pobreza, pero no el hambre, los pibes de 4 años limpiando
los vidrios en los semáforos. Esto no es Afganistán,
es la República Argentina.
PR:
Y
el trabajo no tiene por que ser el empleo.
café
de las ciudades:
¿Cual es la diferencia?
PR:
Que trabajo, hay. Es lo que decían los viejos: ¿no
tenés nada que hacer? ¡agarrá la pala!, andá
a puntear la tierra al fondo.
GRK: Lo que
pasa es que los muchachos del neoliberalismo entendieron la pala
de otra manera...
café
de las ciudades:
Con respecto a lo que ustedes proponen realizar en lugares fuera
del área metropolitana (en una charla decías incluso
que no hay mucha diferencia entre ir a trabajar al centro desde
Florencio Varela, un
viaje de una hora y media, que desde Brandsen,
que queda a una hora y 45 minutos). ¿Que es lo que están
haciendo ahí? Tu descripción me pareció entonces
que hasta era muy pesimista, dijiste algo así como que en
el barrio maneja todo el dealer, y a esto no hay solución
salvo irse de ahí.
GRK:
No, no, son dos cosas distintas. Primero: nosotros creemos que hay
que cambiar el escenario. Como no aceptamos el hambre, y la
forma de solucionar el hambre es generar propuestas de producción
alimentaria, hay que producir los alimentos, y el alimento se puede
producir trabajando. Las herramientas están: vos con 3 o
4 herramientas, tierra y la naturaleza, hacés maravillas.
Pensemos en lo que pasó en este país: cuando vinieron
acá los españoles, se fueron corriendo, dejaron 3
vacas y cuando volvieron, encontraron miles de vacas, que se
habían criado solas. No puede haber hambre en este país,
esforzándose un poquito más, trabajando y esforzándose
con el trabajo, podemos producir alimentos propios y de mejor calidad:
ahora acá estamos comiendo basura. En la ciudad se
come basura, no se si ustedes saben, pero vayan a cualquier frigorífico
que hace embutidos, salame, salchichas, fiambres, y va a ver que
entran perros, gatos, caballos podridos. Los tipos entran a trabajar
ese material con equipos que parecen de la NASA (sería bueno
que los medios empiecen a investigar). Con lo cual decimos: bueno,
empecemos a producir los alimentos que queremos. Queremos comer
bien y vivir bien, y tenemos las condiciones naturales para
hacerlo, esto no es Cuba, una isla pequeña. Este es un país
muy grande, más grande que Francia y que España juntos,
hay cosas que no se pueden aceptar. Eso es en cuanto a la primera
pregunta, en ese sentido estamos haciendo una experiencia concreta,
que pueda demostrar esto, con una unidad de capacitación,
para que el que quiera pueda aprender y luego continuarla.
Y en cuanto a la segunda pregunta, nosotros no creemos que haya
dueños de los barrios. En realidad, los barrios del conurbano
sobreviven como pueden en estas condiciones. Cuando se muere un
pibe hay un tipo que se encarga de conseguir el cajón para
que lo entierren, de golpe en otros lugares hay quien putea
contra el puntero. Nosotros no reivindicamos esa lógica
porque no son militantes, es gente que trata de sobrevivir en su
propio lugar a través del aparato del Estado, eso no es militancia.
Militante es un tipo autónomo que puede construir una
mirada de mejores condiciones, sin esperar ordenes. El militante,
para nosotros, nunca fue un tipo que espera ordenes. A nosotros
ahora nos hablan de voluntariado, ¡ese es un nombre del neoliberalismo!
Para nosotros los voluntarios eran los bomberos voluntarios, no
había militantes voluntarios. El militante era un tipo que
además de trabajar, y como no le gustaba como se vivía
en su lugar, cuando terminaba de trabajar se organizaba con la gente
y ponía la vereda, el agua, la luz, el semáforo, hacía
la escuela, la cooperadora: eso es militancia. El voluntariado es
un invento, una mentira nueva del neoliberalismo, y yo prefiero
que sigan siendo bomberos voluntarios... Los punteros son vistos
como el mal de la política, y en realidad el mal de la política
son la manga de garcas
que están en el Congreso, en la Presidencia de la Nación,
en las gobernaciones, esos tipos que pasaron
del 5 por 1 a la 4 por 4. Gente que tiene un discurso de cambio
pero el único cambio que le interesa es el de la casa de
cambios, si el dólar pasó de acá para allá
o si van a un plazo fijo.
Cuando un dirigente o un diputado gana 50 veces más que un
docente, el país no tiene futuro. Si un docente gana 300
pesos y un diputado de la misma provincia gana 3.000 pesos, en blanco,
y gana mucho más en viáticos, el país no tiene
futuro. Nosotros, que vinimos del desaste del '70, aprendimos que
nuestros viejos trabajaban para nosotros, nosotros empezamos
a entender que teníamos que trabajar para nosotros y para
nuestros hijos (sin descartarnos a nosotros). Estos muchachos
no trabajan ni para nosotros ni para los hijos de ellos, porque
van a terminar viviendo en un barrio
cerrado, van a tener que viajar en helicóptero. Esos
legisladores que tienen propiedades en el exterior, que sus ganancias
las invierten en el extranjero, que no tienen propuestas de desarrollo
para su propio país, no se lo que piensan. ¿Que van
a hacer con sus hijos? ¿Los van a llevar en helicópteros?
Van a vivir en barrios cerrados, van a pagar seguridad, van a pagar
prensa para que después los medios de prensa tengan productores
que venden los números de telefono a los secuestradores.
No hay que ser un analista importante para darse cuenta, es solamente
ver lo que pasa.
PR:
El problema de los barrios, eso que vos decís sobre nuestra
"visión pesimista", no es solamente un problema
de los barrios, es un problema general de la ciudad: la gran diferencia
social. Nosotros tenemos, en espacios territoriales muy próximos,
diferencias muy grandes, y esto termina generando violencia,
es inevitable. Genera violencia de los dos lados, porque la reja
es violencia, el doberman es violencia, la cámara de
seguridad, el guardia que hecha a los pibes mal vestidos de los
barrios mejores, todo esto es un conjunto, no se puede ver lo que
pasa en los barrios sin ver lo que pasa en los demás lugares.
El hacinamiento y la ostentación generan violencia. El hacinamiento
te rompe las pelotas, no es lo mismo venir a la Capital en el
22 con 45 tipos arriba del colectivo, que venir tranquilo, sentado
con la ventana abierta, no llegás de tan mal humor. Con la
ciudad pasa lo mismo, tanta gente apretada junta...
café
de las ciudades: ¿Qué
es lo que están armando en Brandsen?
GRK:
Nosotros tenemos 3 o 4 consignas básicas:
· decimos
lo que pensamos.
· intentamos hacer lo que decimos
· cuando estamos hablando con vos, hay otro compañero
que está trabajando, sembrando, transpirando para que nosotros
podamos estar aquí hablando con vos, y de eso nunca
hay que olvidarse.
· y la cuarta conclusión, es que tiene que haber
una quinta, o sea que esto tiene que seguir.
No hay mucha
vuelta en esto, hay que trabajar y dejarse de joder. Acá
todo el mundo se desgarra las ropas con el tema de las drogas, y
si uno va a cualquier barrio los dealers te dicen "yo tengo
respaldo de este, de este, de aquel, tengo contactos políticos",
nosotros los cruzamos todo el tiempo. ¡Para colmo, los ricos
tienen droga de ricos, y los pobres droga de pobres! Entonces, acá
hay un montón de cosas que hay que poner arriba de la mesa
y dejarse de joder, no hay mucha vuelta. Ahora bien, eso no lo vas
a cambiar en este escenario, entonces nosotros nos decimos "bueno,
hay que cambiar el escenario". Vamos a buscar mejor aire,
mejor tierra, mejor agua (Aguas
Argentinas está dando un agua de mierda y encima carísima),
vamos a buscar un escenario mejor. ¿De que te sirve a vos
que un pibe salga de la cárcel? ¿ves Tumberos
vos? (por supuesto que lo veo, hermano). Bueno, lo que pasa
en Tumberos es el 0,1% de lo que pasa en las cárceles. Nosotros
vamos a las cárceles y hablamos con los presos. ¿Adonde
vuelven los presos cuando salen? ¿Sabés que diferencia
hay entre Ciudad Evita, Villa
Soldatti, Fuerte Apache o el Barrio Pepsi, con la cárcel
de Olmos? ¡Ninguna, porque de esos barrios los pibes no
pueden hacer 200 metros para afuera! Están igual. Cuando
salen de ahí, ¿adonde van?, de vuelta a robar. Si
no cambiamos el escenario... Yo conozco mucha gente progresista,
asistentes sociales, abogados, pelean por los presos, y yo les pregunto:
¿vos te vas a llevar a uno de estos muchachos a cortar el
pasto a tu casa? ¿Vos te lo llevarías?
café
de las ciudades:
No (contesto espontáneamente).
GRK:
Bueno, yo sí, entonces, si no te lo vas a llevar, cambiemos
el escenario. Tengamos el pasto y cortemos el pasto que sea de todos,
que sea de ellos también. ¿Sino, que van a hacer?
Es una fábrica de delincuentes, la cárcel.
café
de las ciudades:
Pero concretamente, operativamente, ¿que es lo que ustedes
están organizando?
GRK:
Nosotros avanzamos así: nunca le pedimos a los demás
que hagan lo que nosotros no podemos hacer. Conseguimos unas tierras,
vamos, y trabajamos a la par. Y el que tiene ganas de trabajar a
la par se queda, y así generamos una comunidad productiva
solidaria. Es una comunidad porque tiene que ser en grupo, no
podés mandar un tipo solo al campo, y tiene que ser productiva,
no podés ir a boludear,
y tiene que ser solidaria. Ahora estamos armando una movida para
30 familias, como plan piloto inicial. Ya tenemos más de
30 familias que quieren venirse al campo. Hace dos años la
gente nos decía que estabamos locos, nadie quería
venirse al campo porque estaban todos urbanizados. Hoy tenemos dos
villas donde la gente quiere irse a la mierda, y nos está
diciendo ¿cuando nos vamos? Estamos viendo a ver quienes
se van, porque para que la primera experiencia salga bien tenemos
que llevar gente que esté, no solo con ganas, sino preparada.
Por eso estamos haciendo una escuela de capacitación en los
barrios donde ya estamos, para que la gente aprenda a sembrar, a
trabajar la tierra, a manejar un caballo, a arar. A manejarse con
un grupo, dejar de ser solamente uno, sino compartir. Hacemos eso
todo el tiempo.
café
de las ciudades: No
te ofendas por la pregunta (el cronista se ataja...), pero ¿que
diferencia hay entre lo que ustedes proponen y la fantasía
hippy de los '60, del tipo "me voy al Bolsón
y cultivo frutillas", o por otro lado ese prejuicio pequeñoburgués
de que "se vienen todos a Buenos Aires, acá lo que hay
que hacer es mandar a la gente al campo", o como en verdad
se piensa, "sáquenme los negros de encima"?
GRK:
Hay una diferencia muy grande. Primero, lo hacemos nosotros, no
le decimos a nadie lo que tiene que hacer. Es más, no hacemos
las cosas para que nos sigan, las hacemos para que nos acompañen.
PR:
Además no es una idea nuestra, es una construcción,
fruto de la discusión de las organizaciones. Uno puede aportar
alguna idea, pero cada paso en la historia de nuestro proceso es
fruto de la discusión de organizaciones, esto es importante
tenerlo en cuenta. Y en el último tiempo, hasta incluso organizaciones
de clase media se han sumado a la discusión. Y no es solo
sacar a la gente de los barrios, es una cagada vivir en la villa,
pero vivir acá en la Capital
también es una cagada, ver gente en el suelo durmiendo debajo
de una frazada... ¡tenés que ser un animal para
que no te moleste! Es muy desagradable todo esto, ver chicos
chiquititos pidiendo monedas a las dos de la mañana, es tan
desagradable esto como la villas. Eso por un lado, y después,
aunque se lo que es el Bolsón, no tengo muy claro que pensaban
en aquel entonces. También es un poco la utopía,
si, y no está mal. No se porque no les salió,
pero bueno...
café
de las ciudades:
Quizás lo que dejaban no era tan desagradable como para
no extrañarlo a la primera noche de frío...
GRK:
La diferencia principal, como decía Pablo, es que somos una
organización de dirigentes. Nuestra organización está
integrada por gente de organizaciones de barrios que están
haciendo un proceso de discusión y de seguimiento de lo que
pasa en este país. Este no es cualquier país, nosotros
tenemos una historia muy grande. Nosotros tuvimos el ejercito más
importante del continente, del mundo, hace apenas 180 años.
Si Bolívar se hubiera
puesto de acuerdo con San Martín, llegábamos hasta
Canadá. Y el promedio de edad de nuestros muchachos era de
17 años, y venía de nuestras provincias, no estamos
hablando de boludeces,
este es un país grosso...
café
de las ciudades: De
las mismas provincias que hoy dicen que hay que liquidar y englobar
en regiones, como los sultanatos malayos... (aunque parezca increíble,
esto lo propuso Menem hace algunas semanas).
GRK:
Exactamente, esa fue la gente que bancó el país. Entonces,
no lo va a regalar, ese es el primer punto. Segundo punto: nosotros
no tomamos esta decisión porque nos van a financiar nuestros
padres que tienen plata, que fue el caso de los muchachos que se
fueron al Bolsón. Ese era un proyecto desvinculado del proceso
social, en esa época los trabajadores peleaban por una distribución
de la renta que era la más alta del continente. De hecho,
yo no conozco otro país en América Latina que tenga
hospitales públicos con escaleras de mármol. No conozco,
y he confirmado que no existen. Que los obreros en Guatemala fueran
de vacaciones a la playa, por su propia obra social, no existe,
ni en Brasil, ni en Nicaragua, ni en Bolivia ni en Colombia, eso
solo pasó en nuestro país. Ese proceso de irse al
Bolsón no iba de la mano con lo que estaba pasando. Nosotros
sí, proponemos algo que sale de lo que está pasando,
no es que mi papá me puede regalar 25.000 hectáreas,
una camioneta, dos tractores, no. A mi papá lo echaron del
campo y terminó viviendo en esta ciudad de mierda. Esa es
la cuenta. Estamos cansados, ya, tenemos 40 años y no queremos
que nuestras hijas terminen vendiendo nafta en una estación
de servicio porque tienen un buen culo y una buenas tetas, pero
no llegan a ser modelos. Esa es la discusión, es muy simple,
tenemos hijos, no queremos que nuestros hijos tengan ese futuro.
PR:
¡Ya estamos grandes para hacernos hippies!, además,
no nos crece el pelo...
café
de las ciudades:
No lo tomes como ofensa...
GRK:
No, está todo bien. ¡Yo mismo era músico! Deje
de serlo porque los milicos me pusieron los puntos, toqué
con tipos grossos, para que te des una idea la banda que nos prestaba
los pedales a nosotros cerró con Sui
Generis en el '75, en el recital de despedida. O sea que conozco
los dos palos, el de
los músicos y los hippies, y el nuestro.
café
de las ciudades:
mencionabas la cuestión de la expectativa del tipo de la
villa de los '50, diferente a la de hoy, aunque su rancho fuera
más precario, porque justamente tenía esperanzas de
irse rápido, hoy pasás y ves construcciones de dos
pisos, de hormigón, se construye con la mayor solidez posible
porque nadie piensa que podrá irse.
GRK:
Lo que pasa es que después hubo planes de viviendas. El plan
quinquenal de Perón hizo 370 mil viviendas en 4 años.
City Bell, La Plata, recorrés la Provincia de Buenos Aires
y encontrás, por ejemplo en Maipú, un hogar de 1600
hectáreas con instalaciones para discapacitados, que está
abandonado, y eso lo hizo el peronismo. ¡Y ahora los
discapacitados están vendiendo billetes de lotería,
y los tipos que promueven esas huevadas dicen ser peronistas! Duahalde
inventó la lotería solidaria, y está dejando
abandonado un lugar donde los discapacitados (o los muchachos que
tienen capacidades diferentes, porque ahora hay que cuidarse con
lo que hablás, es como la cuestión de los voluntarios,
los bomberos, ¿viste?), en una tierra espectacular. Nadie
pone una moneda para que los muchachos, en vez de vender lastimosamente
billetes de lotería (o sea apostar a la no producción,
a que la gente se salve vendiendo un billete) usen esas 1600 hectáreas
con instalaciones, galpones, ferretería, panadería,
lo que se te ocurra, están vacías, paradas. Entonces
no jodamos.
café
de las ciudades:
¿Como pega esto con el actual modelo agropecuario?
GRK:
Pega
de punta. El modelo agropecuario actual es un modelo neoliberal,
sin gente, con agroquímicos, la gente come mierda. Nos quieren
vender soja en un país que puede producir carne: repartamos
churrascos, no repartamos milanesas de soja. Esto no es Afganistán.
Además, están contaminando el ambiente, comemos soja
berreta que los chinos
no quieren comprar, los europeos no la compran porque es soja forrajera,
no se la dan ni a los chanchos. Los productores no viven en el campo,
hoy es más fácil invertir en el banco, te ahorras
problemas con los sindicatos, los aportes peatonales... Hacen siembra
directa, contratan una empresa. ¡Los campos parecen campos
de tenis!
PR:
Los tipos que viven en el campo, que laburan sembrando en estas
condiciones, no tienen gallinas, no tienen un chancho. Quieren comer
un pollo y lo van a comprar al supermercado.
GRK:
Es
el monocultivo. En Balcarce
compran verdura en Mar del Plata, esto me lo dijo la Sociedad Rural,
no me lo dijo un comunista.
PR:
Entonces
cuando se les cae la cosecha, se cagan de hambre. En pleno campo,
no tienen una huerta con unos tomates, con unos zapallos, no lo
hacen más, porque están detrás del gran negocio
de pegar un gran cultivo de soja o una cosa así, producir
mucho, mucho, mucho, y exportar.
GRK:
Mirá,
con "el capital", lo único que se puede hacer,
es leerlo (son tres tomos y los dos tomos de la teoría de
la plusvalía), pero no enamorarse. Es un buen libro, pero
nunca hay que enamorarse de "el capital". ¡Y los
productores se enamoran del capital! Hace algún tiempo el
Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos nos ofreció
un crédito para promover nuestra propuesta, y les dijimos
que no, ¿como vas a pedir un crédito? Quedás
atado para el resto de tu vida. Si a vos lo que te sobra es gente
que no tiene trabajo, o sea que el crédito ya lo tenés.
Acá siempre dicen que lo más caro es la mano de obra.
Bueno, si la mano de obra está desocupada, la mano de obra
la tenemos, la tierra sobra, los galpones están vacíos:
¡la cuenta es muy simple! Nosotros no somos genios, solo usamos
el sentido común.
Damos por
terminada la entrevista y seguimos charlando, entre códigos
compartidos y módicas desconfianzas. Karaman es franco y
político a la vez al opinar sobre los actores sociales de
este drama metropolitano. "Las universidades no están
preocupadas por vincularse con los más desprotegidos, que
son los que las financian", dice, aludiendo a la regresiva
estructura impositiva argentina que castiga los consumos más
imprescindibles, y a la vocación de los centros académicos
por dictar cátedra lejos del barro periférico. Las
ocupaciones de tierras: "están paradas por las internas,
son los dirigentes peronistas los que las impulsan, porque no tienen
nada para ofrecer del estado, y ahora están en otra cosa,
preparándose para las elecciones". Karaman, peronista
visceral y formado en la doctrina, ironiza sobre la transformación
del partido: "el movimiento de desocupados más grande
de la Argentina es el propio justicialismo, que los utiliza en sus
peleas internas y en sus operaciones políticas". Las
propias organizaciones de piqueteros son desmitificadas por Karaman,
que cuestiona sus rasgos efectistas y mediáticos y la posible
desnaturalización de sus propuestas, aunque la referencia
irónica no oculta el respeto por sus compañeros de
lucha.
Como militantes, tienen claro que su objetivo "no es darle
nada a nadie, sino compartir". Terminando el café, el
cronista confiesa su desconcierto personal en una época confusa,
y Karaman replica con su propia certeza militante: "nosotros
no: es bueno estar bien parado y saber quien es uno, mientras los
demás corren a tu alrededor, y a nosotros nos pasa eso",
aunque Pablo mitiga su certidumbre con una sonrisa comprensiva.
"Somos conservadores (no reaccionarios: conservadores), queremos
conservar lo que hay", remata mientras salimos a la 9 de Julio.
Entrevista:
MC
Una
reseña de la actividad de la Asociación
Civil Don Jaime de Nevares.
El Grupo
de Reflexión Rural es un colectivo de técnicos
e intelectuales muy crítico
del actual modelo agropecuario argentino.
Un documento sobre el Movimiento
Nacional de Empresas Recuperadas
Días después de esta entrevista, trascendieron dentro
y fuera de la Argentina
las terribles imágenes de niños desnutridos y hasta
literalmente muertos de hambre
en la provincia de Tucumán, al norte del país.
El problema no es nuevo, como indica esta descripción de
Tucumán
Arde,
una experiencia artística y política de los '60.
presentación comienzo
de la nota
|
|
Lugares
En
esta sección del café, los parroquianos nos cuentan
en plan informal sus impresiones sobre las ciudades que han conocido.
Los relatos están exentos de requisitos académicos
y convenciones profesionales (pero no de sentido del humor y espíritu
crítico).
Sabanas
y ropas íntimas al viento (una forma de lo público)
Mariona
Tomàs y Josep Alías "ven pasar navíos"
en Lisboa, y disfrutan la dulce melancolía de la ciudad |
|
"Lisboa
é dita ser construida sobre o mesmo número de colinas
que a velha Roma, mas nem todas se distinguem a partir da agua.
Pelo contrário, daí vêse um grande monte e rocha,
com edificios erguendo-se uns acima das outros, numa maneira tao
escarpada e quase perpendicular, que todos parecem nao ter mais
que um único alicerce."
Henry Fielding, O diario de uma viagem a Lisboa
Cuando visitas
una ciudad extranjera al principio los nombres te suenan exóticos
y misteriosos. En unos días se convierten en parte de tu
rutina, para luego desvanecerse y no volver a verlos más.
La mirada que tienes sobre esta ciudad es por fuerza distinta a
la de sus habitantes, porque te fijas en muchas cosas que la gente
no mira porque está absorta en su pequeño mundo cotidiano.
Sostiene Mariona
que, urbanísticamente, Lisboa es una ciudad decadente, no
sólo por las fachadas descuidadas sino sobretodo por el abandono
de los pisos en el centro. Aún así, es una ciudad
con mucho encanto, que no todo el mundo sabe apreciar. A pesar de
los intentos de renovación urbana para la Baixa (facilitados
por los terremotos e incendios) Lisboa continua teniendo el regusto
de la metrópolis sin colonias; un regusto de pasteis de nata
y bica que se traslada a sus barrios. La Alfama, de casas blancas
y plazas donde lo público toma forma de sábanas y
ropa íntima al viento. En el Barrio Alto se mezclan los restaurantes
de fado para turistas con las "adegas" de raciones inacabables
de feijoada y bacalhau à braz. Algo apartado del centro,
en medio de la zona de avenidas nuevas, se encuentra el barrio de
Arco do Cego (1927) impulsado por los "aplicados" urbanistas
de Salazar.
La accidentada
orografía ha potenciado y mantenido el uso de los eléctricos
(tranvías) y los elevadores (funicular), marginando los vehículos
privados de la zona con mayor historia. Los elevadores y sus conductores
te trasladan a otra época con un ritmo lento e ineficiente
que sólo los distraídos sabemos disfrutar. El que
más nos gusta a nosotros es el de Bica, que recorre una empinada
calle como un caracol perezoso.
La ruta de los
miradouros: Lisboa es una ciudad para ser mirada desde todas las
perspectivas. En ella encontramos numerosos rincones que nos ofrecen
una vista parcial de toda la ciudad. A través de la ruta
de los miradouros el puzzle se hace fotografía. Castelo Sao
Jorge, Graça, Santa Luzía,... y el de Santa Caterina,
nuestro preferido. Desde éste último, frente al Mar
de Palha, se puede practicar lo que a nosotros más nos gusta:
"ver passar navíos" (dedicarnos a la vida contemplativa).
Lisboa frente
a frente. Otra opción que elegimos fue tomar un ferry que
cruza el Mar de Palha hasta los pies del Corcovado (Casilhas) y
donde no se encuentran más que antiguos tinglados. Aquí
tropezamos con un par de restaurantes al borde del río -
mar desde el que gusto (del pescado) y vista (del perfil lisboeta)
se confundían. Atención, os recomendamos que si tenéis
capital para invertir, penséis en esta zona de tinglados
abandonados, que algún urbanista fashion intentará
renovar para convertirla en una nueva centralidad.
De la zona de
la Expo '98 no hablaremos, porque no es todavía ciudad, es
claramente artificial sin dinámica urbana. El tiempo dirá.
Las calles y
las plazas: No hay grandes espacios públicos, más
bien uno se encuentra con muchas placitas y rincones (las estufas,
frías y calientes, y el Jardín Botánico son
un oasis en medio del ajetreo latino). De entre todas las plazas,
destacan el Rossío y la Praça da Figueira, por su
sencillez y amplitud. No os descuidéis de darle recuerdos
a aquel hombre sentado entre el Rossío y la rúa del
Ouro, al lado del café Nicola. Aquellos que habéis
estado allí sabéis de qué hablamos (no se olvida
fácilmente).
MT
y JA
La
Baixa es el barrio entre el Rossío (con la plaza principal
y más céntrica de Lisboa) y el puerto.
Adegas: tabernas
Fado: música típica portuguesa nacida en la Alfama
en la que se explica la saudade (soledad, tristeza).
Lisboa
abandonada: muy buen sitio con un poco de todo sobre Lisboa
(incluye un fórum de urbanismo).
Un
boletín de urbanismo de Lisboa, muy completo (incluye
un reportaje a Alvaro Siza).
Fernando Pessoa (1888-1935, ¿por qué los grandes poetas
tienen tan corta vida?)
es a la vez un vocero del alma de Lisboa, y un genio universal.
Con demasiado talento para una sola persona, lo repartió
entre sus "heterónimos",
personajes de los que se sentía más un médium
que un creador.
Alberto Caeiro, Ricardo Reis, Alvaro de Campos, cumplen con su idea
de
"ser plural como el universo", y han escrito poemas inmortales.
Una brevísima
selección, en una página en Internet.
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