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café
de las ciudades agradece a Pablo Trivelli su generosa
e importante colaboración, que hizo posible la realización
de esta nota.
Las metrópolis
latinoamericanas han sido escenario de grandes proyectos urbanísticos
en la última década. Se trate de la renovación
de centros históricos, de la recuperación de frentes
costeros, del tratamiento de vacíos urbanos o de áreas
industriales degradadas, los proyectos y las realizaciones han generado
un intenso debate sobre las variables que plantea cada intervención.
El rol del Estado como redistribuidor de riqueza y la recreación
del espacio público, grandes negocios inmobiliarios y reconversión
productiva, operaciones de prestigio y gentrificación, marketing
urbano y festivalización de la ciudad contra participación
ciudadana y desarrollo sostenible, dialéctica u oposición
entre proyectos parciales y plan general, etc. Estas discusiones
no son un mero reflejo de las que acompañan las intervenciones
en las grandes ciudades europeas o norteamericanas, sino que presentan
rasgos propios, característicos de la compleja realidad
de estas ciudades del Sur, tan estimulantes en su riqueza cultural
como desgarradoras en su creciente desigualdad y enfrentamiento
social.
En este contexto
regional, este número de café
de las ciudades presenta el proyecto del Portal
Bicentenario, el ambicioso programa de renovación
urbana de un área aeroportuaria obsoleta en Santiago de Chile.
El proyecto es de interés por sus propias características
específicas, pero especialmente por su relación con
tres temas más generales:
- Su inserción
en el Plan de la Reforma
Urbana, un programa del gobierno nacional chileno que
involucra a 26 ciudades del país y que representa una toma
de posición afirmativa de una autoridad central acerca
de la entidad propia de los problemas urbanos como asunto de interés
estatal.
- La decisión
de renovar un área
aeroportuaria con problemas de operatividad, un tema
que cobra importancia creciente en la agenda de las principales
ciudades del mundo, y que podría convertirse en un futuro
en una tendencia similar a la de las renovaciones de frentes acuáticos
en los '80 y '90.
- La compleja
dinámica política y urbanística del crecimiento
de Santiago, con implicancias sobre
la gobernabilidad metropolitana, el funcionamiento de la ciudad
y las tendencias de segregación y fragmentación
social.

Una ciudad
fragmentada
Santiago
de Chile, la ciudad del Portal Bicentenario, está emplazada
en un valle en las estribaciones de la Cordillera de Los Andes.
La capital chilena fue fundada al pie del cerro Huelén (hoy
Santa Lucía, un atractivo parque "vertical" y mirador de
la ciudad), y sobre el eje del turbulento río Mapocho, cuya
bifurcación permanece hoy como la avenida estructurante de
la ciudad: la Alameda. Esta ubicación encerrada entre montañas
es condicionante de uno de sus principales problemas en la actualidad:
la contaminación atmosférica, originada en
especial en la circulación automotriz, cuyos gases de combustión
no son barridos por los vientos como ocurre en ciudades costaneras
o de llanura.
El ordenamiento
administrativo de la región es muy complejo, sin autoridad
metropolitana, y con muchas interferencias entre los poderes locales
y el gobierno central. Tras la intencionada división administrativa
de 1981 (realizada de acuerdo a curiosos criterios de "homogeneidad
social"), hoy la metrópolis está compuesta por 34
municipios.
Entre ellos,
el de Santiago es uno más. Con 230.000 habitantes, menos
que las comunas metropolitanas de La Florida, Maipú y Puente
Alto, la comuna central no llega al 5% de la población metropolitana,
aunque recibe diariamente la visita de 1.800.000 commuters.
Su organización espacial presenta un triángulo central
que alberga las funciones de gobierno, negocios y servicios, y un
sistema de barrios mixtos, con identidad propia, en los cuales la
vivienda coexiste con actividades económicas. Cuenta con
230 hectáreas de áreas verdes, incluyendo el Parque
O'Higgins, el Club Hípico, la Quinta Normal, el Parque Forestal,
el Cerro Santa Lucia y los recientes Parque Almagro y Parque de
los Reyes.
Según
los investigadores Francisco Sabatini, Gonzalo Cáceres y
Jorge Cerda, la hipótesis de la segregación social
del espacio urbano (esencial para comprender la compleja dinámica
de Santiago) "encuentra asidero empírico en el pensamiento
y las propuestas de las dos figuras que probablemente más
influyeron sobre el desarrollo de la ciudad en el periodo de suburbanización
de las elites: el intendente Benjamín Vicuña Mackenna,
impulsor hacia 1872 del primer plan de transformación de
Santiago, y el urbanista vienés Karl Brunner, contratado
desde 1929 por el gobierno para formular un plan de modernización
urbana. Cuando aún las elites no comenzaban su éxodo
hacia la periferia nordeste, el intendente Vicuña Mackenna
formuló el programa ideológico del urbanismo santiaguino
que mejor las interpretaría. Propuso un "camino de cintura"
que definiría "la ciudad estableciendo los límites
propios de ésta, creando la ciudad propia, sujeta a los cargos
y beneficios del municipio, y los suburbios, para los cuales debe
existir un régimen aparte, menos oneroso y menos activo".
El Intendente buscaba marcar clara diferencia entre la "culta capital
de Chile", "el Santiago propio, la ciudad ilustrada, opulenta, cristiana"
y los "arrabales", "inmensa cloaca de infección y de vicio,
de crimen y de peste, un verdadero potrero de la muerte...".
Desde los años
30 y 40 del siglo XX, el centro de Santiago ha perdido población
(desde el medio millón registrado al comienzo de ese
período), en especial de las clases más acomodadas,
que invirtieron su anterior preferencia por los sectores del oeste
y se trasladaron al oriente de la ciudad. Hacia el barrio alto,
en el doble sentido de su pertenencia social y de su nivel geográfico,
sobre las estribaciones de la cordillera. Providencia y las Condes
son las ciudades jardín consolidadas como residencia de los
sectores acomodados, aunque en los 80 y 90 la expansión continuó
hacia el este, hacia barrios como Vitacura, El Golf, La Reina, y
Lo Barnechea.
Rafael Otano
Garde señala que "Santiago Centro adquirió muy mala
prensa. Se afianzó la opinión de que la capital era
un lugar feo, ruidoso, contaminado e inseguro. Se lo consideraba
el receptáculo de lo decadente, de lo pasado de moda, del
mal gusto. Se cayó en la caricatura: el río
Mapocho fue asociado con la suciedad, el cerro Santa Lucía
con la violación y el hurto, la Quinta Normal con la marginación
y la pobreza".
Recién
en 1985, un terremoto evidenció el deterioro de los barrios
más antiguos y se creó la Corporación para
el Desarrollo de Santiago, cuya finalidad era revitalizar la comuna
después del desastre. Con la reinstalación de la democracia
en marzo de 1990 la Municipalidad encaró un plan de desarrollo
urbano a fin de repoblar y reanimar la comuna. Se estimuló
la participación ciudadana mediante la convocatoria de cabildos
abiertos y la creación de los "Comités de Adelantos"
por barrios (instrumentos de gestión para los proyectos).
Como parte de estos programas se arregló y equipó
el setenta por ciento de los quinientos treinta y seis pasajes y
cités, casas colectivas sobre patios y corredores,
que se encontraban en condiciones muy precarias de habitabilidad.
En la actualidad se considera posible un programa de repoblación
del centro de Santiago que permita llegar a 350 mil habitantes
en la segunda década de este siglo.
El
área metropolitana de Santiago se ha extendido sin limitaciones
sobre una amplia periferia, hasta alcanzar una superficie de
50.000 hectáreas, y alberga a 5 millones de personas. Gran
parte del crecimiento territorial (15.000 hectáreas) se ha
producido en los últimos 10 años. El arquitecto Constantino
Mawromatis sostiene que "la suburbanización generada en las
últimas dos décadas, controlada en gran medida por
fuerzas especulativas, podría verse como una importación
irreflexiva de un modelo ajeno. Frente al creciente protagonismo
de los EE.UU. en la política y economía internacional,
el crecimiento de países en vías de desarrollo como
Chile, está sujeto en gran medida a modelos probados y consolidados
en Norteamérica. Ello ya se puede apreciar en la modalidad
de crecimiento suburbano por sumatoria de predios agrícolas,
que se está efectuando hace un par de décadas en la
periferia urbana de Santiago, y también en diversos proyectos
inmobiliarios - oferta de una segunda vivienda, para recreación-
en las costas de Chile central". Valparaíso, el principal
puerto chileno, y las playas de Viña del Mar, Reñaca
y Con Con se encuentran a unos 100 kilómetros de Santiago.
Jorge Ortiz
Véliz, del Departamento de Geografía de la Universidad
de Chile, señala que en el último período censal
se registró en la Región Metropolitana de Santiago
un cambio de población entre comunas de 855.381 habitantes,
mayoritariamente del centro a la periferia.
En el origen
de esta expansión, además de los factores comunes
a procesos similares en otras ciudades del mundo, es fundamental
el impacto de las políticas de liberalización del
suelo urbano adoptadas durante la dictadura militar. Según
Francisco Sabatini, "la temprana y radical liberalización
de los mercados urbanos chilenos tuvo consecuencias inesperadas
en los precios del suelo y en la segregación residencial
en Santiago: los precios del suelo ha crecido persistentemente desde
la eliminación de la norma sobre "límites urbanos"
y otras reformas en 1979; y la segregación ha reducido su
escala geográfica en importantes áreas, debido a la
acción del robusto sector inmobiliario privado surgido en
los años ochenta. Se trata de dos fenómenos de relevancia
para el desarrollo urbano, en general, y que tienen un impacto directo
en el grave problema de la pobreza urbana, en particular: los precios
del suelo condicionan el acceso de los pobres al suelo; y el patrón
de segregación residencial, sus perspectivas de integración
social".
En 1999, el
Presidente de la Cámara de Diputados, Carlos Montes decía
en un Seminario Internacional "¿Cuántos de los objetivos
de 1979 se han cumplido? Con el tiempo se fue constituyendo el importante
sector inmobiliario privado que tenemos hoy, con capacidad de realizar
enormes inversiones y proyectos. También se cumplió
el objetivo de liberar el crecimiento urbano a las iniciativas de
los particulares. Sin embargo, otros objetivos mencionados distan
mucho de haberse cumplido: los precios del suelo siguieron subiendo
y los grupos pobres no se vieron beneficiados como se pensaba. La
política de subsidio habitacional ha sido, sin duda, afectada
por el encarecimiento de los terrenos".
La política
de vivienda social adoptada por el gobierno militar consistió
en redirigir hacia la demanda los subsidios que el Estado otorgaba
tradicionalmente a la oferta de vivienda, mediante la entrega de
vouchers a las familias de grupos medios y bajos. Estos vouchers
son usados en el mercado para adquirir viviendas producidas por
firmas privadas. El mayor éxito de esta política ha
sido que la producción de nuevas unidades ha superado el
ritmo con que aumenta el déficit habitacional. Sin
embargo, según Sabatini y Arenas, "tal logro ha sido alcanzado
a costa de unidades de mala calidad y muy pequeñas. Esta
política, popularmente conocida como subsidio habitacional,
ha mantenido la larga tradición de acción estatal
en provisión de vivienda social, lo que incluye un efecto
de segregación espacial de los pobres en la periferia peor
equipada y servida de las ciudades chilenas".
La liberalización
alcanzó también a las líneas de autobuses,
que de esta manera acompañaron el proceso de dispersión
territorial, como así también la intención
de transformar empleados del Estado en empresarios del transporte
público. Según Sabatini y Arenas, "en materia de transporte
público urbano, el gobierno militar adoptó una política
de libertad de recorridos, reemplazando la antigua práctica
de diseñar los recorridos por parte del gobierno. Hoy prácticamente
todos los puntos de la ciudad son cubiertos por estas empresas privadas".
Por su contribución a la congestión y a los severos
problemas de contaminación del aire de Santiago, los gobiernos
democráticos han ido adoptando una serie de medidas restrictivas,
como la prohibición de circulación de vehículos
de cierta antigüedad, y un esquema de licitación de
recorridos de buses con derecho de uso de las vías principales
de la ciudad.
El surgimiento
de las centralidades fundadas en shopping malls determinó
una paradójica concreción de las propuestas de descentralización
que se manejaban durante el "intervencionismo" estatal en materia
de urbanismo. Según Sabattini, "los subcentros, en el cruce
de las vías radiales de acceso a la ciudad con el anillo
de circunvalación Américo Vespucio, o a lo largo del
eje principal este - oeste de la ciudad, lo mismo que las nuevas
áreas industriales, están diversificándose
a través de la inclusión de oficinas, vivienda en
altura y servicios públicos. Los subcentros están
acortando los viajes al comercio, al trabajo y a otros servicios
para importantes contingentes de la población urbana, al
mismo tiempo ofreciendo nuevos espacios públicos o semi-públicos
donde están confluyendo personas de diferente condición
social".
Según
María Elena Ducci, el mall Plaza Vespucio de la comuna
La Florida, localizado al sur de la mancha urbana en lo que originalmente
era una zona popular, ha dado origen a un proceso de gentrificación,
atrayendo cada vez más a sectores medios, influyendo en la
elevación de los costos del suelo y aumentando la calidad
del tipo de construcción que se instala a su alrededor. Algo
similar está ocurriendo en la periferia este de la capital
en torno al nuevo mall Plaza Oeste de Maipú, y en
el centro histórico, un edificio de menores dimensiones (el
mall del Centro), ha permitido devolver vida a áreas
que estaban en pleno proceso de decadencia.
Esta descentralización
alcanza también a la oferta de oficinas, con el surgimiento
del "Sanhattan", en Las Condes. Según Ducci, "el Manhattan
santiaguino se va gradualmente convirtiendo en un gran subcentro
de oficinas, restaurantes y hoteles. A pesar de estar localizado
junto al río y al borde de una de las principales vías
expeditas de la capital (Costanera), Sanhattan está
generando enormes problemas de congestión y de estacionamiento,
siendo fuertemente criticado, además, por ser producto de
una agregación de edificios altos sin la menor planificación
de espacios comunes y sin relaciones con la zona comercial cercana".
Al sintetizar
las consecuencias de estos procesos, Alfredo Rodríguez y
Lucy Winchester sostienen que "la ciudad muestra una diversidad
de rostros con distinto signo. Algunos muestran inequívocamente
los éxitos económicos; otros parecieran empinarse,
pero sin lograrlo; otros se han quedado definitivamente al margen
de tales logros: Santiago es una ciudad con una gran segregación
socioeconómica. Los grupos de más altos ingresos se
encuentran en sólo 6 de las 34 comunas. Por su parte, los
grupos de menores ingresos aparecen en sólo 20 comunas. La
calidad de la infraestructura básica y de los servicios públicos
es muy diferente entre distintos barrios o sectores de la ciudad.
Estas situaciones, que se han generalizado en la sociedad chilena,
han alcanzado mayor gravedad en los sectores pobres. Para citar
un caso, la erradicación masiva y forzada -en los años
80, durante la dictadura militar- de cerca de 180 mil habitantes
de asentamientos precarios (campamentos) en el Gran Santiago:
fueron literalmente sacados de sus comunas de residencia y reubicados
en la periferia de la ciudad, en lugares determinados por las autoridades,
especialmente en el lado sur. Hasta el día de hoy, estas
erradicaciones representan un problema de desarraigo y pérdida
no sólo de los espacios físicos conocidos, sino del
espacio social, y de la posibilidad de refugio en espacios percibidos
como protectores y protegidos. La estrategia de inserción
en un mundo global que ha seguido Chile, hace imprescindible contar
con una metrópolis acorde con las exigencias de la competitividad
del país. Una metrópolis con severa segregación
social afecta tarde o temprano su gobernabilidad y su seguridad".

El
Portal Bicentenario
En
esta realidad con matices tan contradictorios, el proyecto Portal
Bicentenario debería ser un ejemplo emblemático de
reconversión de vacíos interiores urbanos. Según
sus promotores, el proyecto Portal Bicentenario "pretende aprovechar
la oportunidad de reconversión urbana que surge a partir
del cierre del aeropuerto de Los Cerrillos, un terreno de 245
hectáreas que por sus dimensiones y su localización
permitirá desarrollar un proyecto de alto impacto en la ciudad".
Además de su localización específica, y en
la medida que se levanten las restricciones que condicionan el funcionamiento
del aeropuerto, el proyecto abre un amplio frente de desarrollo
potencial que abarca unas 2.000 hectáreas hacia el sudoeste
de la ciudad (como hemos visto, su zona más postergada):
"Portal Bicentenario está en el vértice de estas transformaciones,
por lo que debiera tener un impacto sustantivo en el desarrollo
futuro de la ciudad".
El
Ministerio de Vivienda y Urbanismo (MINVU) pretende aprovechar la
oportunidad que ofrece este gran terreno para desarrollar un
proyecto que, siendo autosustentable en lo económico y financiero,
no se oriente en función de la maximización del lucro
o de las plusvalías. En cambio, se propone aumentar la
dotación y la calidad de los espacios públicos, los
servicios públicos y los equipamientos comunitarios a
fin de garantizar la calidad de vida de los residentes y un mejoramiento
de las condiciones de habitabilidad de todo el entorno. Se trata
de responder de la mejor forma posible a las necesidades en materia
de salud, deportes y recreación, equipamiento comercial,
transporte, y muy especialmente en materia de educación:
todas las personas que habiten en Portal Bicentenario podrán
tener acceso a educación de calidad en su propio barrio,
de cumplirse los objetivos. La calidad de los servicios comunitarios
deberá ser uno de los elementos distintivos del proyecto
Portal Bicentenario, y por lo tanto un elemento de identidad y de
atracción de la demanda residencial hacia este nuevo frente
de desarrollo metropolitano. De esta forma, se espera que la
inversión en infraestructura y servicios actuará como
freno a las tendencias de segregación que afectan el
desarrollo urbano de Santiago.
El Concurso
de Ideas
Como primera
operación proyectual se realizó
un concurso
de ideas para
el área. Los proyectos ganadores de los tres primeros premios
son una base referencial para lo concerniente al programa, ocupación
del espacio, continuidad del tejido urbano y espacios públicos.
Todos coinciden en constituir a los parques y espacios públicos
como elementos estructuradores del proyecto, por sus dimensiones
y emplazamiento. En estos proyectos se plantean uno o más
parques centrales estructurando un corredor verde y abierto en el
eje actual de la pista, además de espacios verdes que crean
un paisaje interior. Las bases del concurso establecían un
requisito mínimo de 33% de la superficie destinada a espacios
de uso público (plazas, parques, calles), mientras que los
proyectos ganadores aumentan esta superficie a un 45 y hasta 55%.
También hay indicaciones en cuanto a la forma de los parques
a fin de maximizar el acceso del público. De todas formas,
los promotores exigen para el desarrollo del proyecto la previsión
acerca de una adecuada administración y mantención
de los espacios públicos en el tiempo, "a fin de evitar la
penosa situación de deterioro que afecta a algunos sectores
de la ciudad, con el consecuente deterioro en la calidad de vida
y en la imagen de muchos barrios".
Los proyectos
proponen también una vialidad troncal en el sentido norte
- sur y este - oeste, conectando el proyecto con las comunas vecinas,
en procura de "aprovechar y potenciar la conectividad urbana y regional
de esta localización privilegiada". Vías y medios
de transporte deben constituir elementos estructuradores del proyecto
definitivo, lo cual incluye ciclovías y circuitos peatonales.
El acceso a autopistas concesionadas de carácter metropolitano
y regional, y el desarrollo de un sistema de transporte público
masivo, constituyen un gran atractivo para los futuros residentes,
pero también para el desarrollo de actividades y funciones
productivas y de servicio que sean compatibles con la vida residencial
y el desarrollo integral del proyecto. Como "imagen objetivo", se
procura una proporción entre uso de suelo residencial y no
residencial similar a la que tiene la ciudad en su conjunto, con
los ajustes y adaptaciones necesarios para gestionar esta diversidad
funcional. Se procura como mínimo una densidad bruta de 150
habitantes por hectárea, lo cual implica la construcción
de entre 12.000 y 15.000 viviendas. El MINVU ha establecido un rango
para el precio de las viviendas a desarrollar, con el objetivo de
privilegiar la implantación de hogares de clase media "en
toda su diversidad". Algunas edificaciones existentes en el área,
como Museo Aeronáutico, el edificio del terminal de pasajeros
del aeropuerto y el edificio del Comando Logístico de la
Fuerza Aérea, se deberán mantener. El destino de las
demás edificaciones y mejoras dependerá de las decisiones
y necesidades de proyecto.
El proyecto
premiado en primer lugar, realizado por Cristian
Ulloa y Ruben González, lleva el nombre de La Ciudad del
Viento. Propone una red de infraestructuras básicas,
dispuestas sobre tres franjas longitudinales en el terreno, que
siguen el sentido de los vientos. Cada una contiene actividades
diferentes, distribuidas de acuerdo a la oferta urbana de cada sector.
Al este, los barrios; al centro un parque productivo y ecológico,
al oeste, un parque de actividades. Al sur, un anfiteatro, espacio
para la música y para las artes, lugar que traslada el sonido
a todo el conjunto. Pipas de viento se levantan en la zona de encuentro
con el agua, en "La Plaza de los Sonidos". Al norte, el patio de
dos volúmenes que delimitan el extremo del proyecto hacia
la Avenida Departamental, da fin al recorrido del viento en el conjunto.
Centros de capacitación y un centro de PyMEs dan origen a
un espacio del fomento de la iniciativa, "La Plaza de las Banderas".
En el centro, donde habría una laguna que toma su máximo
ancho y el viento es acelerado por el efecto térmico de la
superficie de agua, se plantea "La Plaza de los Molinos", en el
lugar más representativo del potencial ecológico de
la propuesta. Al oriente de la plaza, la casa del Presidente de
la República se enfrenta al edificio del Auditorio Civil,
lugar de conferencias y actos públicos. También habrían
un teatro metropolitano, museos, centro cívico, equipamiento
deportivo, consultorios, industria inofensiva y de reciclaje, oficinas
de empresas, comercio y el Comando Logístico de la FACH,
que se alternan en un continuo verde, que mantiene baja la temperatura
media de la zona, para evitar la formación de una isla térmica
que desvíe el paso del viento.
Los
instrumentos de gestión
La
estrategia de implementación del proyecto deberá prever
la utilización de muy variados instrumentos de gestión:
estímulos e incentivos a través de mecanismos de mercado,
elementos regulatorios (especialmente en lo relativo al uso del
suelo) y diferentes modalidades de alianza con el sector privado,
como por ejemplo concesiones. En todos los casos, el MINVU reivindica
al Portal Bicentenario como un proyecto liderado por el sector público,
donde responsabilidad última de las decisiones corresponde
al Estado: "esto no solamente condiciona la intención y la
dirección del proyecto, sino también el compromiso
de ejecución de obras públicas y servicios públicos.
Estas obras, que definen en buena medida la esencia del proyecto,
se desarrollarán en lo posible a través de mecanismos
de asociación con el sector privado, lo cual no significa
delegar la responsabilidad de su ejecución. Esto es particularmente
relevante pues las inversiones en muchas de estas obras y servicios
públicos preceden a los desarrollos inmobiliarios".
El
rol del Estado en este proyecto, como orientador de construcción
de la ciudad, tiene en cuenta especialmente que la reconversión
urbana del aeropuerto de Los Cerrillos "abre un frente de expansión
de vastas proporciones" hacia el postergado sudoeste de la metrópolis.
La
gestión del proyecto debe potenciar el terreno como activo
principal para la generación de capital propio y canalizar
los recursos públicos de los programas y proyectos sectoriales
(principio de integralidad de la gestión urbana), generando
un contexto propicio para que el sector privado se transforme en
el principal agente de las inversiones necesarias. El modelo de
gestión propuesto debe considerar la definición de
mecanismos que permitan la construcción, operación
y/o mantención de la infraestructura, equipamiento y espacios
públicos que plantea el proyecto.
La participación
es uno de los requisitos básicos del proyecto, en procura
del fortalecimiento de la acción ciudadana con relación
al diseño, construcción, y utilización activa
del espacio público que contempla el proyecto. La definición
de sus aspectos claves, tales como imagen urbana y su funcionalidad
respecto al territorio urbano en que se inscribe, deben abordarse
y concitar un consenso amplio. Por eso se requiere la incorporación
de mecanismos participativos que involucren al habitante en la etapa
de operación del proyecto.
El
alcance de la intervención urbana que se plantea, requiere
de una aproximación y análisis en cinco niveles:
- Escala Interregional
(macrozona central)
- Escala Metropolitana
- Escala intercomunal
(Intercomuna Sur Poniente).
- Escala Comunal
(la unidad Aeropuerto Cerrillos y su contexto inmediato y mediato).
- Escala del
proyecto (estructura interna del proyecto y sus conexiones).
Principios
de desarrollo urbano para el Portal Bicentenario:
Las bases
de licitación para la elaboración del Plan
Maestro del proyecto Portal Bicentenario, establecen una serie de
principios y objetivos que guiarán la operación. Para
el ámbito urbano integral, se pretende una imagen urbana
unitaria, con identidad propia, y responder a los fundamentos básicos
que sustentan la Reforma
Urbana, enfatizando la creación de un espacio
urbano orientado a potenciar una alta calidad de vida a todos sus
habitantes (residentes y usuarios). Se privilegiarán la diversidad
e integración social, y la diversidad funcional,
conformando un mix de usos que permita un alto nivel de integralidad
urbana, ofreciendo un amplio espectro de posibilidades en el ámbito
residencial, de empleo, de servicios, de recreación y en
cuanto al transporte público y privado. Se procura el equilibrio
urbano, entre una alta intensidad de ocupación del terreno,
y una generosa dotación de espacios públicos y áreas
verdes, así como la integración espacial y funcional
del área de proyecto respecto a su entorno inmediato, mediato
y al resto de la ciudad, considerando desde su origen la continuidad
de la trama vial, la dotación y calidad del transporte público,
el acceso a equipamiento y las variables del transporte y su impacto
como factores condicionantes del diseño y desarrollo del
proyecto. La estrategia de desarrollo se plantea por etapas, con
una velocidad y determinación de niveles de consolidación
coherentes con el Plan Bicentenario, en el marco de las posibilidades
que otorga el mercado.
La
Reforma Urbana Chilena
El
Gobierno de Chile, ha sentado las bases de un proceso de Reforma
Urbana como una de las siete reformas del Estado. Sus objetivos
fundamentales son: mejorar la calidad de vida en las ciudades, dar
mayor competitividad a las urbes y al territorio y modernizar la
gestión urbana y territorial.
El programa
de Reforma Urbana del estado chileno se emparienta con otras
iniciativas latinoamericanas que ponen la cuestión urbana
en la agenda política nacional, de entre las que se destaca
el reciente Estatuto de las Ciudades de Brasil (ver
número 1). Esta nueva tendencia implica a la vez
una continuidad y una evolución de tendencias anteriores,
en especial entre los '50 y los '70, que entendían los problemas
de la ciudad en forma sectorial y aislada (vivienda, transporte,
programas de educación y salud, asistencia social, etc),
al mismo tiempo que de teorías regionales como la de los
polos de desarrollo. Representan también una ruptura con
la concepción predominante en el último cuarto de
siglo, que entendía a los problemas de la ciudad como una
cuestión a ser resuelta desde el mercado, en especial el
mercado inmobiliario, y la intervención del estado se reducía
a las acciones de la autoridad local, con las ambigüedades
y equívocos que en América Latina han marcado los
procesos de descentralización y subsidiariedad del Estado
(en general más proclives a liberar de responsabilidades
al Estado central que a poner en práctica sanos principios
de cercanía entre la autoridad y el ciudadano). Entre las
condicionantes del programa de Reforma Urbana se encuentra la verificación
de que "durante las últimas décadas la sociedad chilena
ha hecho un enorme esfuerzo por resolver una gran cantidad de demandas
sociales y aunque el desarrollo económico ha mejorado las
condiciones de vida de muchas personas, se acrecienta un estado
de insatisfacción con las ciudades que habitamos".
Mario
Tala, Secretario Ejecutivo para la Reforma
Urbana, ha escrito un
artículo
sobre la misma para este número de café
de las ciudades.
El Estado
carece hoy de una adecuada estructura institucional para enfrentar
la gestión del Desarrollo Urbano. A pesar de los avances
aún subsiste una alta dispersión administrativa de
funciones, una falta de autonomía local y regional para dirigir
el desarrollo urbano y un creciente surgimiento de conflictos de
competencia entre ministerios, servicios y gobiernos locales debido
a la superposición de leyes y decretos.
Las
cinco líneas de acción para la materialización
de la Reforma propuestas el documento "Bases para la Reforma de
la Ciudad y Territorio" son:
Desarrollo
Institucional: Corresponde al grupo de recomendaciones y acciones
propuestas para la adecuación de las instituciones a cargo
del desarrollo urbano y territorial de Chile, para responder a los
desafíos planteados por la Reforma.
Gestión
del desarrollo urbano y territorial: Corresponde al grupo de
acciones propuestas para mejorar y posibilitar el manejo y gestión
del proceso de desarrollo urbano por parte del sector público.
Financiamiento
del Desarrollo Urbano y Territorial: Corresponde al grupo
de recomendaciones y acciones orientadas a ampliar y mejorar la
disponibilidad de recursos financieros para el desarrollo urbano.
Manejo
Ambiental Urbano: Corresponde al grupo de recomendaciones
y propuestas orientadas a dar expresión al principio de la
sustentabilidad ambiental del desarrollo urbano y territorial.
Fortalecimiento
de la Participación y la Ciudadanía: Corresponde
al grupo de recomendaciones y propuestas orientadas a incorporar
la participación de la ciudadanía en la identificación
de necesidades, formulación de propuestas e iniciativas,
y, ejecución, mantención y control del desarrollo
urbano.
El Anillo
Metropolitano de Santiago
Un ejemplo de
los proyectos para el Bicentenario programados en el marco de la
Reforma Urbana, es el Anillo Metropolitano de Santiago, que
busca recuperar para el uso de la ciudad los terrenos del ferrocarril
(el antiguo cinturón de hierro, iniciativa de Vicuña
Mackenna para el centenario) y los terrenos industriales obsoletos
que rodean a la comuna de Santiago. El Anillo incluye nuevos proyectos
estratégicos, principalmente de espacios públicos
y parques, y proyectos de transporte como Metrotren y las acciones
para potenciar el uso de las estaciones de Metro existentes.
El plan busca
consolidar el límite entre la Comuna de Santiago y sus
12 comunas vecinas, y acrecentar la conectividad y la centralidad
metropolitanas, de modo de ampliar el "centro metropolitano"
a una superficie mayor, que trasciende a la Comuna de Santiago.
Se plantea la posibilidad de que el anillo se transforme en un área
de transbordo y amortiguación de los viajes que se generan
al centro de Santiago, por lo tanto es posible que en las áreas
no servidas por el metro en la actualidad se emplace un servicio
de transporte liviano (buses articulados o tranvía), con
criterio de "anden urbano".
La
renovación de aeropuertos en el mundo
La literatura
especializada presenta numerosas interpretaciones acerca de los
fenómenos urbanos que induce la localización de aeropuertos:
según Peter Hall, estos equipamientos suelen ser el foco
de desarrollos metropolitanos de nueva urbanización (en cierta
forma, similares al proceso de formación de la edge city),
que forman en pocos años centros muy dinámicos desde
el punto de vista poblacional y económico.
Pero además
de estos fenómenos, en ciertas ocasiones el propio crecimiento
de la ciudad, la precariedad de las primeras decisiones originales
de localización, la imposibilidad de crecimiento por existencia
de barreras naturales o urbanas, etc., determinan la obsolescencia
y decadencia de determinados aeropuertos, que en numerosas ocasiones
entran en conflicto con sus propios entornos. En Latinoamérica,
son muy claros al respecto los casos del aeropuerto de La Carlota
en Caracas, del que recientemente el Presidente Chávez anunció
su desafectación, o el Aeroparque Metropolitano Jorge Newbery
en Buenos Aires, eje de varias polémicas entre funcionarios,
profesionales, empresarios y actores de la navegación aérea,
y organizaciones vecinales y ambientales.
No resulta fácil
la resolución de estas situaciones, ya que la red de relaciones
e intereses que desarrolla un aeropuerto (de las empresas, de los
pilotos, de los usuarios, de las administraciones locales) tienden
a anquilosar en sus ubicaciones aun a los aeropuertos más
claramente ineficientes y peligrosos.
Un estudio utilizado
durante la concepción del proyecto del Portal Bicentenario
(preparado por Yasuyo Nishimura para la oficina de Pablo Trivelli),
analiza una serie de experiencias realizadas en el mundo. Entre
otros ejemplos de reconversión de aeropuertos civiles y bases
militares en diferentes ciudades del mundo, el informe señala
los siguientes:
Riem (Munich,
Alemania): El aeropuerto internacional de Munich se trasladó
a un amplio terreno al este de la ciudad y el terreno del antiguo
aeropuerto, de 556 hectáreas a sólo 7 kilómetros
del centro de ciudad, se destinó para un recinto ferial (Messe
München) con instalaciones para exposiciones y convenciones
internacionales, vivienda para 16.000 nuevos residentes, comercio,
oficinas, industria, áreas verdes (200 hectáreas),
educación, cultura y deporte. Se estima que el proyecto puede
generar 13.000 nuevos empleos. El proyecto, promovido por la autoridad
local, se desarrolló en varias etapas. En 1990 se realizó
un Concurso de Ideas a nivel internacional; en 1991/92 se llevó
a cabo un nuevo concurso para el proyecto general y entre 1993 y
1995 se llamó a sucesivos concursos de ideas y proyecto para
el desarrollo de las distintas etapas. Para el financiamiento del
proyecto se llamó a licitación pública en toda
Europa y esta fue adjudicada al Bayerische Landesbank, que constituyó
una sociedad responsable de los aspectos organizacionales, técnicos
y comerciales en la ejecución de la totalidad del proyecto.
Una vez en marcha el proyecto, que se planea concluir en 20 años,
la autoridad local contribuirá con la recaudación
tributaria y subsidios. Además ejercerá un permanente
rol fiscalizador, a través de un consejo ciudadano para defender
los intereses de la comunidad.
Un antecedente
de este proyecto es el predio donde se ubican las instalaciones
olímpicas de 1972 (incluyendo el bellísimo estadio
diseñado por Frei Otto), que corresponde al primer aeropuerto
civil de la ciudad, abandonado tras la Segunda Guerra Mundial por
el traslado del aeropuerto al de München Riem.
Tegel, Tempelhof
y Schönefeld (Berlín, Alemania): Actualmente operan
en la ciudad tres aeropuertos en forma simultánea: Tegel,
el mayor de ellos y de características internacionales; Tempelhof
(ambos ubicados dentro del área urbana) y Schönefeld,
emplazado en lo que fuera la antigua Berlín Oriental. Por
iniciativa del gobierno federal, el estado de Berlin y Branderburg
y la autoridad local de la ciudad, se decidió en 1994 construir
un nuevo aeropuerto internacional, el Berlin-Brandergurg International
(BBI), en terreno del actual aeropuerto de Schönefeld. Esto
implica el cierre de Tempehof y Tegel, y la integración de
los terrenos a la ciudad. Se ha desarrollado el plan de reutilización
del aeropuerto Tempelhof, elaborado por el gobierno local. Según
estudios realizados, el terreno cumple una función climática
particular en el entorno por lo que deberá ser conservado
como un espacio abierto de área verde para la ciudad. Por
ello se concibió un plan que consiste en un amplio parque
temático relacionado con la historia de la aeronáutica
nacional, rodeado de un "anillo edificado" con usos comerciales,
culturales, museos y servicios complementarios (Ringboulevard),
rodeando el perímetro del recinto. Además se conservará
el edificio del antiguo terminal aéreo, por su valor histórico
y patrimonial.
Speke (Liverpool,
Inglaterra): recuperación de una superficie de 174 hectáreas
para crear una nueva zona industrial y comercial que se especializará
en la industria automotriz, restauración de varias de las
instalaciones existentes para albergar nuevas industrias, y del
antiguo terminal aéreo, que será ocupado por un hotel
de la cadena Marriott. Se crearán nuevas áreas verdes
de uso público, paseo peatonal y ciclovía en el borde
costero, restaurantes y otros recintos recreativos. El proyecto
es financiado por los gobiernos local y central y por inversores
privados.
Fornebu (Oslo,
Noruega): El nuevo aeropuerto internacional de Oslo fue inaugurado
en 1998. Para definir el destino del terreno del antiguo aeropuerto,
emplazado en una península a 9 kilómetros del centro
de la ciudad, en un entorno natural privilegiado, se realizaron
en los años previos al traslado numerosos seminarios y talleres
de debate multidisciplinario, centrados en la sustentabilidad y
la preservación de la alta calidad de vida de la ciudad y
la región. A partir de esto, surgió la iniciativa
de un consorcio privado, Norsk Investforum, para establecer allí
una comunidad de investigación e innovación tecnológica
de nivel mundial. El proyecto se concibe como un modelo de renovación
urbana que combina el desarrollo de actividades empresariales con
investigación tecnológica de vanguardia, educación,
instalaciones habitacionales (6.000 nuevas viviendas) y culturales.
Se espera crear 12.000 nuevos puestos de trabajo. El gobierno noruego
aprobó el proyecto e fines del año 2000 y resolvió
la venta del terreno y sus instalaciones otorgando un descuento
de 5% al valor de mercado estimado.
Kai Tak,
Hong Kong: Debido a la creciente demanda del tráfico
aéreo se determinó trasladar el Aeropuerto Internacional
Kai Tak al nuevo Hong Kong Chek Lap Kok, inaugurado en 1998. El
cierre del aeropuerto, ubicado en la bahía de Kowloon, próximo
al centro del Distrito Financiero de Hong Kong, permitió
desarrollar un plan global de desarrollo del Area Metropolitana
(South East Kowloon Development - SEKD). El plan comprende,
además del territorio del antiguo aeropuerto, una vasta área
portuaria deteriorada y rellenos en la bahía, que suman un
total de 403 hectáreas más terrenos rurales incorporados
dentro del límite urbano. El proceso de planificación
comenzó en 1994 y comprende varias etapas: estudio de factibilidad
evaluación de usos de suelo, ingeniería, impacto en
el medio ambiente y el paisaje, elaboración de una versión
preliminar del plan, consultas públicas, modificaciones al
plan original (reducción de la superficie de relleno, acceso
del tren urbano y otros medios de transporte público no contaminantes,
y sistema de espacios públicos interconectados). El plan
contempla áreas residenciales exclusivas y mixtas para albergar
a 250.000 nuevos habitantes (un 50% será construido por privados
y el otro 50% corresponderá a un programa habitacional público),
espacios públicos, nuevo Parque Metropolitano, educación,
comercio, industria, servicios y otros.
Enrique Malek
(Ciudad de Panamá): El antiguo aeropuerto de la ciudad
de Panamá se ubicaba en un terreno en la península
Punta Paitilla, sector donde se desarrolló la "ciudad moderna"
que constituye en la actualidad el centro financiero y de negocios
de la ciudad. La continua expansión urbana requirió
trasladar el aeropuerto y actualmente se desarrolla en un amplio
sector de la bahía el proyecto para la construcción
de la carretera Corredor Sur, que unirá el nuevo Aeropuerto
Internacional de Tocuna con el Distrito Financiero, y un gran proyecto
inmobiliario, Punta Pacífica. El proyecto es el resultante
del modelo que aplicó el Gobierno Central para financiar
la construcción del Corredor Sur y disminuir el costo de
peaje: el concesionario recibió del Estado como pago parcial
el terreno del antiguo aeropuerto de 30 hectáreas y los derechos
para rellenar 35 hectáreas en el mar con el objeto de permitir
una rápida recuperación de la inversión. El
proyecto Punta Pacífica consiste en una comunidad exclusiva
de usos mixtos, "una ciudad dentro de la ciudad": centro de oficinas
"Parque Corporativo", centro comercial "Pacific Mall", supermercado,
el Hospital Punta Pacífico, un hotel 5 estrellas y lujosos
condominios residenciales. A pesar de que el proyecto fue aprobado
y ya se ha vendido un 75% de los terrenos, uno de los problemas
que enfrenta es la oposición de un sector de la ciudadanía
debido a la alta contaminación de la bahía, principalmente
de materias fecales, y el negativo impacto ambiental que generarían
los rellenos, imposibilitando el saneamiento de las aguas.
En Estados Unidos
la reconversión de aeropuertos ha sido extensamente desarrollado
con innovadoras estrategias y amplia participación ciudadana.
Al explicar los casos de reconversión de Bases Aéreas
Militares, el informe explica que entre 1988 y 1995 el gobierno
federal de los EEUU decretó el cierre de 97 bases militares
en todo el país. En la mayoría de los casos, el cierre
implicaría un significativo impacto en las comunidades locales,
principalmente por la pérdida de un número importante
de empleos. "Una adecuada estrategia, tanto a nivel del gobierno
federal a través del Departamento de Defensa como a nivel
local, con un fuerte liderazgo por parte de los gobiernos locales
y privados, permitió convertir el forzado cierre de las bases
militares en una importante oportunidad para dar impulso a la renovación
y desarrollo de las economías locales". En 1994 se creó
un instrumento económico destinado específicamente
a apoyar el proceso de reconversión de las bases clausuradas,
que permitiría la transferencia de la propiedad afectada
en forma expedita y a precio bajo el valor de mercado, o en determinados
casos sin costo alguno. Se estableció como requisito previo
para acceder a dicho beneficio, la constitución de una autoridad
local, con participación pública y privada que represente
a los diferentes sectores de la comunidad afectada, la cual sería
responsable de desarrollar e implementar un plan de reutilización
de cada base en particular. Este plan general debe contemplar el
proceso de transferencia de la propiedad, el plan de inversión
para la infraestructura urbana necesaria, los correspondientes estudios
de evaluación ambiental y labores de descontaminación;
la creación de nuevos empleos, la capacitación necesaria
para ello,
y la creación
de instrumentos de planificación adecuados para una efectiva
transición hacia la activación económica local.
El Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano implementó
un programa especial en atención a incorporar en los planes
de desarrollo las necesidades de "vivienda social" (Homeless
Assistance).
Hasta la fecha
se ha transferido una superficie total de 14.000 hectáreas
(correspondientes a 62 antiguas bases militares), de las cuales
12.000 han sido destinadas a infraestructura y equipamiento público
(aeropuertos, puertos, parques, educación y salud), y se
han creado más de 50.000 nuevos empleos civiles. Si bien
en la mayoría de los casos más exitosos la reconversión
de las bases consistió en la reutilización de los
terrenos e infraestructura existentes para aeropuertos civiles -
comerciales, o bien para parques industriales, existen casos en
que se llevó a cabo un cambio radical de sus funciones, convirtiéndolos
a otros usos de carácter netamente urbanos (barrios residenciales,
parque y áreas verdes, centros comerciales y de oficinas,
educación, salud y recreación), con el concepto de
"a new city within the city" que se insertaría
dentro de la dinámica de las ciudades como un nuevo motor
de desarrollo. Otros casos han sido objeto de conflicto en que se
enfrentan diferentes intereses de la comunidad y se encuentran aún
en proceso de discusión acerca del plan definitivo.
Al explicar
los casos de reconversión de Aeropuertos Civiles en Estados
Unidos, el informe señala que dicho país posee
el mayor tráfico aéreo de vuelos tanto domésticos
como internacionales (14 de los 20 aeropuertos con mayor movimiento
de pasajeros al año a nivel mundial son estadounidenses),
considerando además que es el principal fabricante de naves
e insumos para operaciones aeronáuticas. El continuo incremento
de la demanda de este medio de transporte, ha ejercido fuertes presiones
por aumentar, ampliar y modernizar el sistema de infraestructura
aeroportuaria. Esto ha significado el cierre de varios aeropuertos
menores, la mayoría de propiedad municipal, principalmente
en ciudades y áreas metropolitana mayores, donde se han construido
nuevos aeropuertos internacionales administrados por la autoridad
federal de aviación.
El informe finaliza
con las siguientes conclusiones:
Los terrenos
liberados por el cierre de aeropuertos civiles o recintos militares
tienen la ventaja de ser suelos urbanos (o potencialmente urbanos)
privilegiados por su gran extensión, ubicación cercana
a centros urbanos importantes y la infraestructura vial, de transporte
y servicios existente, lo que constituye una gran oportunidad
para desarrollar proyectos de envergadura y de alto impacto para
la ciudad. Además, el hecho de ser propiedad pública
simplifica las operaciones de transferencia, por medio de la concesión
de los derechos o venta, a un costo inferior al precio de mercado.
Sin embargo,
la desventaja que presentan es el alto costo que implica acondicionarlos
adecuadamente para su reutilización, debido a la contaminación
por residuos tóxicos que deben ser debidamente eliminados
o tratados, la necesidad de retirar las instalaciones y edificaciones
existentes en caso de no ser reutilizados.
En los casos
más sobresalientes, el proceso de reconversión de
aeropuertos se enmarca dentro de un programa o plan integral
de desarrollo, tanto a nivel municipal o distrital como metropolitano,
regional o estatal, promovido por las autoridades públicas
a través de agencias o corporaciones de desarrollo, creadas
específicamente para este fin, en la que participan el sector
público, privado y la comunidad.
Las líneas
de acción o proyectos específicos a implementar deben
garantizar el desarrollo sustentable de la región priorizando:
- la protección
del medio ambiente y minimización de los impactos ambientales
- el desarrollo
económico con fuerte incentivo a la inversión privada,
creación de empleos y generación de ingresos al
estado o municipio a través de impuestos
- el mejoramiento
de la calidad de vida en el área afectada y su entorno,
a través de la aplicación de conceptos y modelos
urbanos innovadores, adecuados al contexto social y cultural
MC
Durante
el mes de enero de 2003 se prevé la apertura de una licitación
internacional para la realización del Plan Maestro del Proyecto
del Portal Bicentenario.
Los interesados en participar pueden consultarlo en la página
del Ministerio de Vivienda y Urbanismo del gobierno chileno (ir
a MINVU hoy y luego Portal Bicentenario), donde además se
encuentra valiosa información sobre otros proyectos y sobre
el programa de Reforma Urbana.
El Plan
Maestro deberá proporcionar la información necesaria
para generar un adecuado equilibrio entre los niveles de certidumbre
y la flexibilidad y adaptabilidad que el proyecto requiere para
potenciar la gestión público - privada en la etapa
de implementación.
EURE
es una
excelente revista chilena de estudios urbanos y regionales, donde
se pueden encontrar análisis y documentos sobre Santiago
y otras ciudades de la región y del mundo. Varias de las
citas aquí utilizadas fueron tomadas de EURE, otras, de la
página WEB de la Comuna de Santiago.
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