Formar institucionalidad
metropolitana en Buenos Aires
Propuesta
de gestión para el AMBA.
Por
Artemio Pedro Abba

Introducción
Entre los desafíos
que enfrenta el mundo contemporáneo adquiere especial relevancia
el tema de la
gestión de las áreas metropolitanas.
Estos mega asentamientos humanos en los que vive una parte muy importante
y creciente de la población, y donde están instalados
los principales componentes del poder de decisión del planeta,
no han encontrado formas de institucionalidad que posibilite
gobernar las problemáticas crecientes de la dimensión
metropolitana.
Un aspecto
crucial de esta cuestión es su naturaleza interjurisdiccional,
que no se ajusta a la armazón jurídico-administrativa
de los Estados Nacionales. En el caso de Buenos Aires, este punto
salta al primer plano cuando, debido al "pudor ambiental"
suscitado por controversias por el manejo de recursos compartidos
con países vecinos, se intenta abordar la problemática
de la cuenca del Riachuelo,
tan vieja en su presencia como la propia formación de la
metrópolis.
El planteo sostenido
en este artículo es que la gestión metropolitana constituye
un prolongado proceso de construcción de institucionalidad
que debe acumular todos los avances históricos que reconocieron
su complejidad intrínseca. Este largo camino debe, por ese
motivo, basarse sobre sólidas bases conceptuales que permitan
la sumatoria de fragmentos de institucionalidad alcanzados.
Un balance objetivo
hoy, ofrece un panorama bastante desalentador: la ciudad metropolitana,
según el adecuado concepto de Pedro Pírez, se encuentra
en el momento de más baja institucionalidad de su historia,
que sin embargo coincide con una creciente complejidad institucional.
Si bien el fenómeno de crecimiento de la primacía
urbana de Buenos Aires se viene atenuando, como está sucediendo
en la mayoría de las metrópolis "maduras"
del mundo, no se modifica el escenario de crecimiento más
que proporcional de la interjurisdiccionalidad.
Un hecho esperanzador,
en el caso de Buenos Aires, es la existencia de precondiciones
positivas para avanzar en materia de institucionalidad compartida.
Existe un sólido impulso del concepto metropolitano tanto
en ámbitos académicos como políticos y, fundamentalmente
por la propia historia de formación de la ciudad, se registra
una existencia cultural metropolitana en el imaginario de los habitantes.
Esta presencia de lo metropolitano se funda en que la ciudad funciona
como un ecosistema, y existen aspectos como el transporte, el medio
ambiente, el sistema de salud, etc., que atraviesan día a
día las líneas que en el mapa suponen limitar los
pulsos cotidianos de la gran ciudad.
Un intento provisorio
de mensurar la complejidad institucional metropolitana muestra la
forma geométrica con que crece históricamente a medida
que la ciudad se expande físicamente. Y como ese tipo de
complejidad pone condicionamientos para el abordaje de los problemas
que llevan el sello de la interjurisdiccionalidad.
Utilizando ese
parámetro operacional se intenta analizar el recorrido que
la institucionalidad metropolitana ha tenido en su ya más
que centenaria historia, y rescatar, con una visión lo mas
objetiva posible, los avances parciales que pueden contribuir
a una construcción en el presente. Se destaca especialmente
el momento de alta construcción institucional alcanzado en
los ´70, favorecido por un marco internacional de búsqueda
en cuestiones de gestión metropolitana, con logros muy avanzados
en materia de planeamiento y gestión urbana, realización
de un estudio de transporte que incluía movilidad total
en el "suelo" metropolitano y la incorporación
como unidad estadística para los censos de población.
Esos fragmentos históricos de asociación metropolitana
pueden ser recuperados en la medida que un marco de análisis
de la interjurisdiccionalidad los reubique en su más ajustada
significación.
Finalmente,
basándose en las comentadas precondiciones positivas de Buenos
Aires y las resituadas experiencias históricas de asociación,
se propone el modelo de parlamento metropolitano como un
espacio de crecimiento de interjurisdiccionalidad más compatible
con el esquema organizativo del estado argentino y que, pareciera,
permite una construcción institucional de la ciudad metropolitana.
La ciudad metropolitana
Cualquiera sea
el concepto utilizado (aglomerado, región funcional, zona
metropolitana, etc.) para delimitar el Área Metropolitana
de Buenos Aires, se recorta un fenómeno socio-territorial
de un enorme peso específico al interior del sistema nacional
de asentamientos humanos. Si bien su rol de "primacía"
(primacía definido en este caso como la relación entre
la ciudad mayor y el total de la población urbana del país)
viene cayendo desde 1970 (de 36,11 a 33,25) la población
superó los 12 millones y creció en casi 70 mil habitantes
por año en el último período intercensal, lo
que da una dimensión de la problemática en cuanto
a los empleos, bienes y servicios necesarios para su sostenibilidad.
El hecho de
que las sucesivas etapas de desarrollo económico del país
durante la formación de la actual metrópolis (modelo
agroexportador y de industrialización sustitutiva) hayan
encontrado funcional la aglomeración de actividades de
acopio, elaboración, comercialización (tanto externa
como interna) y consumo, provocó un crecimiento del asentamiento
que superó las previsiones institucionales en materia de
límites territoriales (anexión de los partidos de
Belgrano y Flores en 1887, ver Cuadro N° 3). El 1° de mayo de 1887,
durante la gobernación de Máximo Paz (opositor a Dardo
Rocha que se oponía a la cesión de territorio de la
Provincia de Buenos Aires), se trata la cesión de los partidos
de Flores y Belgrano al Distrito Federal y, elevado al Congreso
de la Nación, es aprobado por la Ley 2089. La ciudad, mutada
en metrópolis, se expandió y densificó superando
los límites municipales y atravesó los límites
provinciales, convirtiéndose en un área urbana multijurisdiccional
de alto grado de complejidad que no encontró formas de institucionalización
en el marco de la organización federal del Estado argentino.
Sin embargo,
pese al bajo nivel de desarrollo de institucionalidad alcanzada,
el caso del Área Metropolitana de Buenos Aires presenta condiciones
muy favorables para su reconocimiento como entidad integrada, a
pesar de los múltiples componentes jurisdiccionales que la
forman, de las cuales pueden destacarse tres:
- En los ambientes
técnicos y académicos casi nadie discute la existencia
de "la ciudad metropolitana" que, aunque no haya
obtenido existencia institucional (salvo casos excepcionales de
organismos como el CEAMSE o el Mercado Central, y la transitoria
creación en los ´60 de la Región Metropolitana
), es aceptada para explicar ciertas cuestiones de tipo
metropolitano.
- En los diferentes
estamentos del medio político (nacional, provincial o municipal)
se entiende que se carece de herramientas de gestión
metropolitana que son imprescindibles para la resolución
de los problemas que atraviesan, en su origen y/o impacto, los
límites jurisdiccionales.
- Y, por otra
parte, la población posee un imaginario metropolitano
que lo sitúa en el AMBA debido al origen, forma de crecimiento
del centro a la periferia y la preservación de su estructura
de centralidades histórica, pese a la aparición
de nuevas centralidades y direccionalidades urbanas que compiten
con las tradicionales (Abba, 2005).
Las funciones interjurisdiccionales en el AMBA
Las funciones
de índole metropolitana deben distinguirse de aquellas
otras que usualmente se denominan simplemente urbanas. "Lo
específico de lo metropolitano estará dado no solo
por referirse a una urbanidad compleja caracterizada por los altos
niveles de interjurisdiccionalidad de las problemáticas de
un continuo urbano, sino porqué la complejidad institucional
de ese continuo urbano constituye uno de los elementos fundamentales
a considerar en cualquier política y/o gestión que
deba definirse para resolver un problema dado" (Abba, Gil,
Poggiese, 1990).
Se considerarán
metropolitanas, desde un análisis sistémico (Emery,
1987), aquellas situaciones cuyo rasgo dominante es:
- presencia
de recursos escasos compartidos entre varias jurisdicciones,
dado que la asignación de recursos a algunas subunidades
afecta a todas las demás (incluye tanto los recursos de
origen natural como construido),
- existencia
de acoplamientos: por la diferente especialización funcional
de las jurisdicciones cada unidad debe apoyarse en otras unidades
para poder cumplir la función que le a sido asignada, y/o
- relaciones
de mutuo o contradictorio interés con el resto del mundo;
un ambiente común constituye otra forma de interacción
en la que la relación con unidades fuera del sistema considerado
afecta a todos o algunas unidades pertenecientes al mismo.
Los procesos
de producción, distribución y consumo que se desarrollan
en el asentamiento metropolitano, típico ejemplo de acoplamiento,
no reconocen límites jurisdiccionales, debido a que constituye
un mercado regional en el interior del cual se producen fuertes
flujos de interrelación. La intensa especialización
funcional del espacio metropolitano (residencias, producción,
comercialización, servicios, etc.) origina movimientos de
personas, materiales, energía e información.
Se entiende
por acoplamiento el fenómeno en el que las actividades
de un sitio requieren para su funcionamiento los resultados de actividades
desarrolladas en otros sitios de la metrópolis, que pueden
hallarse muy distantes. Esto motiva las que denominamos actividades
de interrelación que las vinculen: caso de las llamadas "áreas
dormitorio", los centros de consumo colectivo (compras,
educación, salud, recreación, etc.), los centros de
acopio y venta de insumos (depósitos, corralones,
etc.), las áreas de concentración de empleos
(las zonas industriales, la city financiera y las áreas de
comercio y oficinas, etc.), y los espacios verdes regionales,
etc.
Los recursos
naturales del sitio donde se localiza el asentamiento humano constituyen
un caso típico de recursos comunes, sobre el cual
la acción de un subunidad puede provocar efectos que afectan
al conjunto o sobre un subconjunto de unidades componentes. Tal
como se analizó, el acoplamiento entre actividades utiliza
un sistema de redes que permiten el traslado de personas, materia,
energía e información en forma de flujos continuos
o de alta frecuencia que permiten el desarrollo de las respectivas
actividades (ver Gráfico N° 1). De esta manera, los canales
de interrelación de carácter regional (metropolitanos),
se convierten en un recurso común compartido, en general
con una oferta insuficiente, como lo muestra la importante proporción
de población que cruza la Gral. Paz diariamente por motivos
laborales.
El sistema de
canales de interrelación puede diferenciarse en dos grandes
tipos:
- las redes
(en general subterráneas, aunque pueden ser aéreas
y también superficiales) que transportan energía,
materiales (en un sentido amplio) e información.
- los sistemas
de transportes de personas y cargas, que requieren algunas instalaciones
fijas y material rodante, así como terminales y centros de
trasbordo

Del análisis
precedente, retomado en el capítulo sobre gestión
metropolitana del Informe de Avance del Plan Urbano Ambiental del
GCABA (Magariños, Néstor y Abba, Artemio, 1998), surge
la identificación de un primer listado de los principales
campos de interacción a escala metropolitana que requieren
gestión adecuada a sus características, clasificados
según tipos de acuerdo a los rasgos sistémicos predominantes
(ver Cuadro N° 1).

Fuente:
Magariños, Néstor y Abba, Artemio, (1998), "Las
Estructuras de Gestión Metropolitana Gobierno de la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires", Informe de Avance, Plan Urbano
Ambiental de la Ciudad de Buenos Aires, Facultad de Arquitectura,
Diseño y Urbanismo, UBA.
El caso del Área Metropolitana de Buenos Aires
Dada la medular
importancia que en este enfoque se le asigna a la cuestión
de la complejidad institucional en la génesis de la problemática
metropolitana, se tratará de especificar la situación
del AMBA al respecto. Para lo cual se enunciará la definición
operativa adoptada de los conceptos complejidad institucional
(CI) y de sus dos componentes el tipo y nivel de interjurisdiccionalidad.

Fuente:
elaboración propia en base a información diversa
Se entiende por tipo de interjurisdiccionalidad (TI) a la
diversidad de actores institucionales con claras funciones y competencias
diferenciadas (Nación, Provincia y Municipio) presentes en
una aglomeración urbana. En el Cuadro N° 2 y Gráfico
N° 2 se presentan 4 situaciones básicas en un país
con organización federal. Los tipos podrían complejizarse
aún mas, si se considerara el total del país, incorporando
algunas variables que surgen del análisis de la legislación
municipal de cada provincia.

La aglomeración
metropolitana pasó por diversos estadios de TI que se han
reseñado en el Cuadro N° 3. Puede observarse que transcurrió
un primer período de tipo de interjurisdiccionalidad Grado
I previo a la Federalización de la Ciudad, cuando el aglomerado
se extendía hacia el sur del Riachuelo anexando parte de
Avellaneda, denominada en ese entonces Barracas al Sur.

Con la designación
de Buenos Aires como Capital Federal de la República, el
territorio de la ciudad se separa de la Provincia, y se incorpora
el Poder Ejecutivo Nacional como actor institucional. De esta manera
la aglomeración pasa a una interjurisdiccionalidad de Grado
II, pero con la participación de solo una provincia, y recién
con la Reforma Constitucional de 1994, que concede la autonomía
a la Ciudad de Buenos Aires, con un status de cuasi provincia, se
alcanza el Grado IV de Interjurisdiccionalidad.
La noción
de Nivel de Interjurisdiccionalidad (NI) mide la relación
entre la población y superficie de la ciudad central y las
mismas dimensiones en su extensión en el territorio de la
provincia de Buenos Aires, y se denominan Interjurisdiccionalidad
Poblacional (Ipob) e Interjurisdiccionalidad de Superficie
(Isup).

En 1947, el
territorio de la porción provincial había duplicado
a la planta de la ciudad de Buenos Aires y la población de
esta última se estanca en algo menos de 3 millones, volcándose
el crecimiento al "extramuros", tal que en 1970 casi duplica
la población porteña. El Ipob y el Isup han seguido
creciendo fuertemente en las últimas décadas y alcanzan
actualmente aproximadamente los niveles de 3 y 10, respectivamente.
El Gráfico
N° 3 sintetiza la Complejidad Institucional, CI, (que combina las
dos nociones de interjurisdiccionalidad, TI y NI) que alcanzó
el AMBA desde antes de su surgimiento como metrópolis hasta
la situación actual. Desde la Gran Aldea original a la Gran
Metrópolis de hoy, pasó por distintos estadios, sin
alcanzar nunca una institucionalidad que reconozca plenamente la
ciudad metropolitana subyacente.
Historia de la institucionalidad metropolitana:
Etapa
de institucionalidad informal
El primer registro
considerado corresponde a 1869, fecha del primer Censo Nacional,
y ya Buenos Aires, a pesar de su escasa población presentaba
una situación de cierta CI. La mancha del aglomerado (Vapñarsky
Cesar, 2000) atravesaba los límites de los municipios de
la Ciudad de Buenos Aires en el sur, extendiéndose hasta
Barracas al Sur, hoy Avellaneda, quedando encuadrada en la situación
de Grado I de TI.
Entre 1869 y
1895, fecha del segundo Censo Nacional, se producen cambios de suma
importancia. Mientras el país se preparaba para integrarse
al mercado mundial y, como parte del proceso de organización
del país, se federaliza a Buenos Aires y se amplían
los límites incorporando la casi totalidad de los partidos
de Belgrano y Flores (Longo, Rafael F., 1986?).
La situación
de CI se modifica al incorporarse el Gobierno Nacional como actor.
A partir de esa instancia el reciente actor asume, junto con la
ciudad de Buenos Aires, el liderazgo de la gestión, manteniendo
su iniciativa casi excluyente hasta fines de la década
del 50´
Durante la vigencia
de los modelos de desarrollo agroexportador y de industrialización
sustitutiva, se mantiene el dinamismo de la gestión asociada
que alinea a la Provincia de Buenos Aires (el Gobierno Provincial
se ve beneficiado reduciendo su inversión en el GBA), y los
partidos aglomerados. Se trata de un modelo de gestión centralizado
en lo político y descentralizado y sectorializado en lo operativo
(Abba, Artemio Pedro, 1991), que ejecutaba a través de
los Ministerios, Secretarías y Empresas Estatales descentralizadas
con un funcionamiento sectorial no coordinado.
Desborde de la institucionalidad informal
Desde los años
60’, agotado el modelo sustitutivo y en el marco de estrategias
desarrollistas, se comienza a visualizar la cuestión metropolitana.
Esto parece tener que ver con la situación de creciente CI.
Si bien se mantiene
el TI es muy fuerte crecimiento del NI, sobre todo en el período
1947-60 período mas intenso de suburbanización expansiva,
desbordando el modelo de gestión jerárquica-sectorial.
El Plan Regulador (Suárez, Odilia, 1994, Pág.
16) de la Ciudad de Buenos Aires incorpora por primera vez en su
diagnóstico el área del conurbano bonaerense, y aparece
un ítem metropolitano en las propuestas. Los grandes problemas
acumulados en el aglomerado hacían pensar que el piloto automático
estaba fallando.
A partir de
este punto, en el contexto de la crisis del modelo de industrialización
sustitutiva, pero cuando todavía el Estado de Bienestar confiaba
en su vitalidad, en nuestro país y el resto del mundo, se
realizan intentos por generar formas de institucionalidad interjurisdiccional.
Esta tendencia estaba contemporáneamente en curso en las
cada vez más importantes ciudades metropolitanas del mundo.
Gráfico
N° 4 - Plan de la Organización del Plan Regulador -OPR- (1958)

Fuente:
Plan Regulador -OPR- (1958)
Intento de institucionalidad regional
En 1967, el
Consejo Nacional de Desarrollo (CONADE) regionaliza el país
y una de las 8 regiones es la Región Metropolitana de Buenos
Aires (CONADE, 1970, Pág. 15), y se encomienda una propuesta
de ordenamiento territorial para el área, para lo cual
se crea la Oficina Regional de Desarrollo (ORM, dto. 1907/87, reglamentario
de la Ley N° 16.907) y el Comité Técnico Metropolitano
(CTM), que coordina las acciones en forma intersectorial y reconoce
la interjurisdiccionalidad del fenómeno desarrollando el
emblemático "Esquema Director Año 2000".
Complementariamente se realiza el Estudio Preliminar de Transporte
para el Área Metropolitana (CONADE, 1970, Pág. 18-19.),
y el INDEC
incorpora el concepto de aglomerado urbano y delimita la
envolvente de la aglomeración. Era la culminación
de un largo proceso de interacción entre los ambientes técnicos
y políticos en la Argentina.
El modelo adoptado
propone la constitución de una región de desarrollo
con la participación de las provincias involucradas (Municipalidad
de la Ciudad de Buenos Aires, Provincia de Buenos Aires y Provincia
de Entre Ríos), si bien la Nación se reservaba el
liderazgo de la gestión (estas decisiones son tomadas en
el marco de un gobierno militar, estando interrumpido el
funcionamiento del Congreso de la Nación).
Gráfico
N° 5 - El esquema director "Buenos Aires 2000" (1968)|

Fuente:
CONADE, (1970)
Recientes intentos contradictorios de institucionalidad en el AMBA
En la última
etapa de globalización y transnacionalización de la
economía, el AMBA sufre fuertemente el impacto de la desindustrialización,
el desempleo, concentración del ingreso y creciente segregación
socio-espacial. Por otra parte, en el marco de un debilitamiento
creciente del rol del Estado, se producen cambios en la gestión
del área que podrían separarse en tres períodos:
- Etapa del
proceso militar 1976-83
- Retorno a
la democracia
- Período
1989-2002
En el período
del proceso militar se interrumpe el proceso de Planificación
imbuido por el pensamiento desarrollista y que se planteaba con
una fuerte presencia del Estado (Estado de Bienestar). La posterior
irrupción mas enfática del neoliberalismo a ultranza
aquí y en el resto del mundo occidental interrumpe muchas
de las experiencias en curso, la más emblemática fue
la disolución del Consejo del Gran Londres por parte
de "la dama de hierro" Margaret Thatcher. En nuestro país
se acelera la agonía del modelo sustitutivo y se interrumpe
la vigencia del gobierno democrático. Se dejan de lado los
avances de institucionalización metropolitana registrados
en el AMBA y se retoma con algunas variantes el modelo centralizado
en lo político y descentralizado y sectorializado en lo operativo.
Se interrumpió también una experiencia más
profunda desarrollada en la Provincia de Santa Fe, la creación
de la Prefectura del Gran Rosario (institucionalización
de la gestión del Área Metropolitana de Rosario),
que funcionó durante el período 1969-1976 (esta experiencia
pionera en el país de creación de institucionalidad
metropolitana fue disuelta por el golpe militar de 1976).
A partir de
ese quiebre institucional se intenta, sujeto al modelo histórico,
una nueva forma de gerenciamiento interjurisdiccional de lo operativo
para dos sectores de ya difícil manejo: el problema de los
residuos sólidos urbanos y el abastecimiento de bienes alimenticios
perecederos a escala de la región. Se crean sendas empresas
interjurisdiccionales autárquicas que se autofinancian y
mejoran la eficiencia de la gestión: el CEAMSE y el
Mercado Central.
Ambos organismos,
si bien responden al esquema centralizado en lo político
y descentralizado en lo operativo (el modelo de las empresas de
servicios públicos nacionales), tienen un formato innovador
al crearlos como órganos públicos de derecho público
y privado (por otra parte se autofinanciaban y eran autárquicos,
lo que permitió su perdurabilidad). Sin embargo la falta
de un contexto de políticas de estado metropolitanas consensuadas
y permanentes deja a los organismos creados sometidos a los importantes
operadores privados en ambos sectores. Esto genera innumerables
conflictos que quedan al descubierto con el retorno a la democracia
y el rol más protagónico que comienzan a tener los
gobiernos locales. En lo que hace a la gestión metropolitana
se produce un aporte importante con la creación de dos organismos
que abordan dos problemáticas de claro alcance interjurisdiccional.
En el período
de retorno a la democracia se intenta retomar el marco de planificación
regional de la etapa previa al golpe militar de 1976 a partir de
la firma de un convenio, denominado Convenio AMBA, entre
la Provincia de Buenos Aires y la Municipalidad de Buenos Aires,
refrendado por la Nación (se aprovecha la existencia de un
mismo color político en ambas jurisdicciones y en el gobierno
nacional). Se realizan estudios y propuestas que culminan con la
iniciativa de creación de un organismo intermunicipal, Asamblea
Municipal, integrado por la Municipalidad de Buenos Aires y representantes
de los Municipios del Norte, Oeste y Sur del AMBA.
La experiencia
fracasa y cuando el gobierno de la provincia pasa a manos de la
oposición, en ese entonces el peronismo, se trasladan los
equipos técnicos a la Nación creándose la Comisión
Nacional del Área Metropolitana (CONAMBA). Si bien el objetivo
es la culminación de una propuesta para el AMBA, que se denominó
Proyecto 90 y que intenta ser una continuidad con el Esquema Director
Año 2000, se visualiza la importancia de ese organismo con
instrumento de acumulación política (Badía,
Gustavo C., 2005) en un territorio adverso para el partido en el
poder. Posteriormente, la propuesta de traslado de la Capital al
Sur opaca la iniciativa en el AMBA, cambiando el eje de la estrategia
política del gobierno. Se piensa en un cambio mas profundo
de la distribución territorial del poder y el consecuente
cambio en el tablero político nacional.
En los ´90,
y en el marco de la re-profundización de la transnacionalización
económica y el ingreso al mundo globalizado, se producen
importantes cambios que inciden fuertemente en los procesos de gestión
en el AMBA. "Utilizando poderes especiales, el gobierno
privatizó las principales empresas públicas –producción
de gas y petróleo, teléfonos, electricidad, provisión
de agua y ferrocarriles, entre otras-, redujo o eliminó los
regímenes de promoción minera e industrial y desreguló
el sistema financiero" (Cerruti, Marcela y Grimson, Alejandro,
2005).
Estos cambios
remiten al modelo jerarquizado que, en términos de gestión,
es centralizado en lo político y descentralizado y sectorializado
en lo operativo pero privatizando el gerenciamiento. Los
objetivos expuestos en la fundamentación buscan la mayor
efectividad de las desfinanciadas empresas públicas, pero
en la práctica quedan fuera de un marco de objetivos públicos
y sin control de resultados (los organismos de control creados
fueron cooptados por las concesionarias y no cumplieron funciones
de control público). Por otra parte se suma a los factores
de empeoramiento de la situación social al abandonarse los
criterios de tarifas diferenciales para los sectores de bajos
recursos.
En este contexto,
desde las autoridades provinciales y locales, que reciben la carga
de la descentralización de los equipamientos sociales, se
plantean más esquemas de competitividad que de asociación.
Y son escasas y de baja incidencia las acciones de cooperación
de tipo metropolitano.
Desde la Ciudad
de Buenos Aires se intenta recuperar el liderazgo regional, basándose
en una economía más autónoma, intentando en
el Plan Urbano Ambiental incorporar la problemática metropolitana
pero vista desde la ciudad central. La Autonomía de
la Ciudad de Buenos Aires concedida por la Reforma Constitucional
de 1994, y la posterior Estatuyente del 96’, profundizan una tendencia
a priorizar las cuestiones propias sobre las metropolitanas, sin
entender que las cuestiones metropolitanas no resueltas se transforman
en mayores costos para la ciudad.
Por otra parte,
desde el Gobierno de la Provincia se realizan algunas transformaciones
en el mismo período que, si bien invocan el objetivo de una
mejora en la gestión, pareciera se originan en necesidades
de acumulación política (Badía, Gustavo
C., 2005, opus cit ). Por un lado se dividen municipios,
con la finalidad explicitada de encontrar una mejor escala de relación
entre gobernantes y población, y por otra parte se obtiene
una importante masa de recursos nacionales, que provienen de la
recaudación de impuestos, que permite crear el Fondo de
Recuperación Histórica del Conurbano, elevado
a cuestión nacional. Paralelamente, algunos partidos integrantes
del AMBA buscan alguna forma de asociación que les permita
mayor capacidad de negociación con los Ejecutivos Provincial
y Nacional pero que en general tienden a enfatizar el creciente
proceso de competencia y segregación (se crean regiones
intermunicipales que unen los partidos del sector Norte,
o algunos de la Zona Sur).
Como una excepción
a la regla aparece una iniciativa de tipo metropolitana en el ámbito
parlamentario. Se intenta la creación de institucionalidad
metropolitana a través del Convenio de Cooperación
Recíproca "Programa de Cooperación Legislativa
para el Área Metropolitana de Buenos Aires" firmado
el de abril de 1999 por autoridades de las legislaturas de ambas
jurisdicciones. El proyecto se proponía la realización
de encuentros bajo el lema "AMBA: Integración para una
Mejor Calidad de Vida", en los que se desarrollarían
las temáticas del Transporte, Residuos Sólidos y patógenos,
Protección del Medio Ambiente, Seguridad, Cultura y otros
temas a convenir. Para la primera etapa se convinieron tareas de
investigación, diagnóstico, propuesta y planificación
respecto de las temáticas acordadas. En una segunda etapa
se recomendaría el tratamiento en ambas cámaras de
proyectos normativos y legislativos integrados para el AMBA.
Otro elemento
positivo del período es la aparición de un nuevo actor
incorporado desde la sociedad civil al crearse una ONG, cuyos objetivos
son precisamente la construcción de institucionalidad metropolitana.
Se trata de la Fundación Metropolitana, que por otra parte
realiza un Foro Metropolitano anual que trata de monitorear la situación
del área y encaminar propuestas para avanzar en su institucionalización.
La situación actual y perspectivas
La crisis del
2000-2002 y la post crisis, que trajo consigo fuertes signos
de un cambio en las políticas económicas y sociales,
encuentra a la región en el momento de más alta complejidad
y en el más bajo de nivel de asociación desde su existencia
como metrópolis. A pesar de las condiciones positivas que
presenta el AMBA, señaladas al comienzo de la presentación,
la actual atomización se convierte en un fuerte obstáculo
frente a las iniciativas de crear una institucionalidad metropolitana.
Sin embargo,
la puesta en la agenda pública de la cuestión del
Riachuelo – Matanzas y la crítica problemática ambiental
asociada, pone de relieve una de las cuestiones específicamente
metropolitanas, de acuerdo a la definición propuesta en función
de la complejidad institucional subyacente. Por este motivo, parece
pertinente considerar modelos alternativos que abran la posibilidad
de abordar no solo la problemática del Riachuelo, hoy priorizada,
sino también el resto de las cuestiones metropolitanas.
De la revisión
de las especificidades del AMBA y de las experiencias de incipiente
creación de institucionalidad metropolitana en el pasado
surgen tres líneas de acción posible:
- Asociación
intermunicipal
Este modelo
de creación de institucionalidad, sobre el que se avanzó
en los ´80, proponía una Asamblea Metropolitana con
representación de los gobiernos locales del AMBA. Esta iniciativa
se vio frustrada en la propia reunión constitutiva, por falta
de acuerdo en los criterios de representatividad propuestos (en
la práctica, los representantes de la Municipalidad de Buenos
Aires no se presentaron a la Asamblea realizada en el Palacio de
Correo en la Ciudad de Buenos Aires).
El modelo de
asociación de autoridades locales tiene mucho desarrollo
en los países de organización unitaria. Es
muy apropiado en los casos en que existen instituciones locales
con desarrollo de su organización administrativa y que su
interjurisdiccionalidad alcance el Grado I, implica un reconocimiento
de las autonomías municipales cuando esta existe jurídicamente.
De una evaluación
ex post de la citada experiencia en el país, se desprende
que en el caso del la interjurisdiccionalidad de Grado IV, las competencias
sobre las problemáticas metropolitanas, por su misma esencia
interjurisdiccional, residen en la esfera soberana de las Provincias.
Por otra parte la asimetría institucional de las autoridades
locales, que se desprende del régimen municipal de cada Constitución
Provincial, sería un impedimento serio a este tipo de
asociación dadas las diferencias en el nivel de autonomía
según provincias y jerarquía de los municipios.
Este modelo
adoptado en los 60’ instituyó a la Región Metropolitana
como una de las 8 regiones de Desarrollo en que se dividió
el país. Además se creó un Comité Técnico
Metropolitano que coordinaba las acciones de los organismos ejecutores
en función de los lineamientos definidos por el organismo
técnico regional.
La organización
regional, de acuerdo a la definición que de ella hace el
Art. 124 de la Constitución Nacional, parece adecuada
para el tratamiento de temas sectoriales y solo de ejecución
de políticas determinadas por los acuerdos de las provincias
(no pueden asumir funciones legislativas ni de gobierno). En caso
contrario atentaría contra la soberanía de las provincias,
de acuerdo a lo que establece el citado Art. de la Constitución.
Este esquema.
que funcionó, en el caso del AMBA, en el marco de un régimen
autoritario entre 1967 y principios de los ´70, resulta de escasa
viabilidad en el actual contexto político. Si bien, como
se planteó anteriormente, está contemplada la creación
de regiones en la Reforma Constitucional de 1994, en el caso de
las áreas metropolitanas que se extienden en más de
una Provincia presenta dificultades específicas. En la Provincia
de Buenos Aires prácticamente dividiría al Ejecutivo
en dos por el porte de la porción provincial incluida en
la región interprovincial, planteando un problema serio de
diseño institucional.
Finalmente,
y, apoyado en la experiencia de cooperación interparlamentaria
intentada en los 90’, se visualiza otra alternativa aparentemente
mas compatible con la organización institucional del Estado
Argentino. Básicamente, se trata de encontrar mecanismos
que contemplen el sistema federal de organización del
Estado y no contravengan sus condicionamientos básicos. Puede
mencionarse como antecedente el "Proyecto de Reforma de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos
a fin de posibilitar la existencia de órganos de Gobierno
y Coordinación Metropolitanos" (Proyecto de Decreto,
Senador Demetrio Sodi de la Tijera, 8 de septiembre de 2005), que
propone un Parlamento Metropolitano para Zona Metropolitana del
Valle de México.
Es teniendo
en cuenta dicho marco constitucional que se propone una forma
de institucionalidad que no implica la creación de un espacio
político que compita con la potestad de los estados soberanos
que están integrados parcial o totalmente a la región.
La vía intentada es la de institucionalizar un Parlamento
Metropolitano (PM) compuesto, con una representatividad equilibrada,
por los diputados representantes en la Cámara de Diputados
de sendas jurisdicciones del territorio metropolitano. Se requiere
un diseño institucional y electoral que contemple que la
proporción de diputados por habitante es diferente en la
Ciudad Autónoma de Buenos Aires y la Provincia de Buenos
Aires, y por otra parte también varía según
las distintas secciones electorales de esta última jurisdicción.
Contemplando
la actual división electoral se deberían incorporar
al PM un número de diputados a establecer, que guarde la
proporcionalidad regional mencionada, de la Ciudad Autónoma
de Buenos Aires y, siguiendo el mismo criterio, un número
de Diputados a establecer de las Secciones Electorales 1ra. y 3ra
de la Provincia de Buenos Aires. El cuerpo legislativo se formaría
con los diputados electos en ambas jurisdicciones, no implicando
gastos presupuestarios extraordinarios.
Esta Sala de
Representantes, especie de comisión parlamentaria interprovincial,
crearía un Ente de Planificación Metropolitana
de carácter permanente al que le encomendaría los
Estudios Diagnósticos correspondientes y la elaboración
de Lineamientos Estratégicos para el AMBA. Dicho producto,
luego de su aprobación, sería elevado a las respectivas
Legislaturas para su aprobación, establecimiento de prioridades
y asignación de recursos.

El proyecto
sería luego girado al Comité Técnico Metropolitano,
que coordinaría con los Ejecutivos Provinciales y locales
la implementación de la propuesta. El financiamiento provendría
de un Fondo Metropolitano, formado por una alícuota
de la recaudación de los servicios de tipo metropolitano.
Conclusiones
El aumento
de la complejidad institucional resulta ser la tendencia esperable
en el futuro, por diversos factores hoy en curso:
- la expansión
del fenómeno country y la extensión del sistema
de autopistas incrementará significativamente el Nivel
de Interjurisdiccionalidad por el mayor peso en cantidad y peso
poblacional de los partidos de la cuarta corona del AMBA.
- por otro
parte, al interior de la Ciudad de Buenos Aires esta previsto
para el 2007 la elección de autoridades en las quince Comunas
creadas, completando el proceso de descentralización previsto
por la Constitución de la Ciudad, complejizando aun mas
el Tipo Interjurisdiccional existente en la metrópolis.
Estos cambios
en la complejidad institucional se vienen produciendo en un escenario
de creciente concentración de la iniciativa política
y la inversión pública, en el país y en el
AMBA, en el ámbito del Gobierno Nacional. Esto jerarquiza
las relaciones directas de los dirigentes locales y provinciales
con los Ministerios nacionales que concentran las inversiones en
materia de vivienda, obras de infraestructura y acción social.
Este panorama nos remite a un funcionamiento de hecho fuertemente
centralizado y sectorializado, en el marco del cual las autoridades
locales compiten por los recursos en un ambiente poco propicio a
los proyectos de asociación.
La reciente
creación de la Autoridad tripartita del Riachuelo-Matanzas,
muestra también la decisión de las autoridades nacionales
en involucrarse en una problemática ambiental intrínsecamente
interjurisdiccional. Esta decisión aparece, sin embargo,
mas motivada por la necesidad de asumir una política ambiental
nacional visible ante las controversias con países vecinos
por el impacto sobre recursos naturales compartidos, que por el
convencimiento de la necesidad de formación de institucionalidad
metropolitana.
Esta tendencia
haría pensar en la "oportunidad" de una alternativa
regional, liderada por la Nación, dado el fuerte protagonismo
del Gobierno Nacional en el proceso de recuperar el rol del Estado.
La cuestión pasa por evaluar si estos avances en el mejoramiento
de la eficacia de la gestión contribuyen en el mediano y
largo plazo a la formación de la institucionalidad buscada.
Por otra parte,
parece inviable reflotar una gestión intermunicipal que tal
como será analizado tampoco se ajusta al modelo de organización
federal del Estado Argentino, que no admite un espacio político
intermedio entre la Nación y los Estados Provinciales. Si
bien nadie duda la importancia de la participación de las
autoridades locales, esta debe lograrse a través de mecanismos
institucionales integrados a los niveles de organización
previstos constitucionalmente.
Frente a esta
situación se propone explorar la posibilidad de hallar consenso
para la creación de un Parlamento Metropolitano. La alternativa
desarrollada en este artículo, que si bien tampoco es un
camino sencillo, dado el bajo nivel de las iniciativas de asociación
que actualmente circulan en el AMBA, es, sin embargo, el esquema
mas prometedor en el mediano y largo plazo por la compatibilidad
con la organización institucional del país, que
permitiría alcanzar un espacio de institucionalidad mas estable
y con posibilidades de crecimiento en el futuro.
El análisis
parece encontrar ventajas en el esquema de Parlamento Metropolitano
como camino a la creación de institucionalidad que
puede estar menos sujeta a cambios políticos en las jurisdicciones
componentes. Y por otra parte, los Lineamientos Metropolitanos,
al tener aprobación parlamentaria se transformarían,
si bien no se crea un espacio político autónomo, en
Políticas de Estado Metropolitanas. Pareciera que
es una línea de acción que permitiría una paulatina
maduración de formas estables de institucionalidad, que se
hagan cargo de la creciente problemática interjurisdiccional,
más acordes con las características del armado institucional
y dinámica política del país y del AMBA.
APA
El
autor es Arquitecto y Planificador Urbano, a cargo actualmente de
la Codirección del "Proyecto Estructura Socio-Territorial
del Area Metropolitana de Buenos Aires", Centro
de Investigación Hábitat y Municipio (CIHaM), FADU/UBA.
Colaboró
en el procesamiento GIS Maximiliano Laborda, CIHaM, FADU / UBA.
Sobre
la institucionalización metropolitana de Buenos Aires y de
las grandes ciudades en general, ver también la nota La
construcción de un gobierno democrático metropolitano
- Debate y propuestas en el Encuentro del Proyecto UR-BAL,
en el número 18 de café
de las ciudades.
Sobre
el Riachuelo, ver las notas La
cuenca del Riachuelo
y El
Riachuelo recobrado,
en los números 3 y 32, respectivamente, de café
de las ciudades.
Sobre
la Región Metropolitana Norte, ver la nota San
Isidro, año 300,
en este número de café
de las ciudades.
Sobre
las Comunas de la Ciudad de Buenos Aires, ver la nota El
Planeamiento Urbano y las Comunas,
de Hernán Petrelli, en el número 46 de café
de las ciudades.
Ver
el sitio Web del INDEC,
Instituto Nacional de Estadística y Censos de la Argentina.
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