La tierra como problema central
El pasado 10 de julio falleció en Barcelona nuestro maestro y amigo Jordi Borja.
Como ocurre con los aprendizajes más profundos, lo que aprendimos de Jordi ya estaba en nuestro conocimiento; él nos enseñó a entenderlo mejor. Que la ciudad es al mismo tiempo un espacio libre y que hace libre, un proyecto político colectivo que lleva implícitos unos valores éticos, unos modos de vida y de relación entre las personas y una promesa siempre renovada de justicia y buen vivir. Un fenómeno espacial que sostiene la ciudadanía como construcción social, que no puede entenderse sino en el marco de la ciudad abierta, heterogénea y compleja, democrática; una ciudad que no es la idealización de un pasado ilusorio –despojado de sus conflictos y objeto de nostalgias acríticas– ni el sueño siempre postergado de una ciudad ideal.
Nos acercamos a Jordi en busca de aprendizaje y él nos ofreció su amistad, que es la mejor de sus muchas enseñanzas. Nos identificamos con aquel chico que recorría los barrios de una Barcelona sometida y que entre mandados de sus padres, improvisados partidos de fútbol y aventuras callejeras descubría su vocación, encontraba lo que quiso hacer e hizo de su vida.
Gracias por tu generosidad, tu afecto, tu compañía. Gracias Jordi. Eternamente gracias.
MC (el que atiende)
Foto de portada: Jordi Borja (retrato de Federico Duelli para café de las ciudades, 2022).